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domingo, 11 de agosto de 2013

Nosotros

Hace poco cuando volvía a casa vi a una pareja cenando por el barrio, en una hamburguesería muy cercana a donde vivo.



Había algo en ellos que me recordó a aquel antiguo nosotros. Se veía que eran muy amigos, hacían manitas y conversaban animadamente, ella llevaba gafas y flequillo él era bajito.



Nosotros solíamos hacer esas cosas, como todo el mundo porque al final tener pareja es poco original, aunque muy bonito -si es para estar mejor-.



Esta cotidiana imagen me hizo pensar algo profundo, algo que me ha costado casi cinco años comprender. La Vida tiene extrañas y muy diversas formas de demostrarnos nuestro camino, el mío no era quedarme haciendo manitas con él en una hamburguesería cercana al barrio...



Poco antes de morir su madre, rompí literalmante la carta de admisión de la Universidad de Oviedo porque yo sentía que mi sitio era y estaba aquí con él y me quedé, él me necesitaba y mi vida podía esperar, yo sentía que todo era en plural, que era nuestro, yo quería nuestra vida juntos y que los dos, nosotros, nos fuéramos juntos cuando él estuviera bien, como siempre quisimos los dos. Quería ser como siempre los dos mientras todo cambiaba, incluso cuando la muerte ya cambiaba cosas... Hice caso omiso de esa señal que me indicaba que me admitían en otro sitio desconocido, a esa señal que me decía; “sí, allí hay una nueva vida que si quieres puedes vivir”.



Cuando murió su madre, él decidió prescindir de mí y buscarse inmediatamente una novia de sustitución -cosas que pasan-. Yo decidí darme a la bebida, a salir por las noches y a la comida. Aún estaba conociendo el dolor, aun me quedaba mucho que aprender.

Lo perdí todo, perdí todo lo que conocía, incluso a mí misma. A su familia y nuestros amigos desde hacía muchos años, desde toda mi juventud. Fui más que generosa en esa divorcio. En todas las rupturas se pierde, y el que quiere más siempre pierde más.-Mi humilde opinión-.



Entonces pasaron dos dolorosos años en los que sentía que mi vida ya no sería la misma y que nunca más sería feliz, que todo aquello no podía ser. Me quedé en el muelle de San Blas esperando a que él recordara quiénes éramos nosotros. Esperé a que él recordara nuestra historia porque la historia pesa -mientras él estaba con la otra claro-. No aceptaba que él ya no sabía quien era yo y que poco le importaba el camino de destrucción personal que yo había elegido libremente -(aunque con muy fuertes condicionantes)- cada uno elige como gestionar su dolor, es peligroso enfrascarse en ser la víctima, aunque, si bien es respetable. Por difícil que fuera mi situación, pude hacerlo de otro modo y no lo hice, es importante aprender que somos los principales responsables de nuestro sufrimiento porque el dolor es inevitable pero el sufrimiento auto-infligido es absolutamente opcional. -Mi humilde opinión-. De nuevo ignoré las señales que me demostraban que aquí sólo había pérdida y dolor, lo ignoré todo porque estaba muy ocupada esperándole. Siempre creí que él volvería, tan poco me quería a mí misma que iba a esperarle siempre... -En esa época si buscabas "negación" en el diccionario aparecía mi foto junto al sustantivo...



Entonces, dos años después de ocurrirme el que yo consideraba el peor trauma de mi vida que fue hasta esa fecha que después de siete años alguien me mandara a hacer puñetas y se fuera con otra en mi cara y perder a todos nuestros amigos y su familia a la que yo quería como propia; mi padre murió de cáncer en un mes. No me atrevo a escribir que esto ha sido de verdad lo peor que me ha pasado en la vida porque he aprendido que la Vida misma te sorprende y siempre puede pasar algo peor -o mejor-. Sólo puedo decir que al morir mi padre me quedó todavía más claro qué eran la pérdida, el dolor y sus matices. Entonces me digné a escuchar esa señal que me mostraba que aquí sólo había pérdida y dolor, esa voz que me decía “vete y vive, la vida no espera por nadie ni por el amor, ni por nadie”. ¿Pero cómo iba a dejar a mi madre y a mi hermana solas? Tampoco había terminado la carrera, me quedé aquí sabiendo que debía irme... Me quedé por comodidad y cobardía, por generosidad y por amor. Puse música clásica y dejé mi vida en espera. Yo sentía que aun tenía cosas que hacer aquí. Me quedé, pero me iba a quedar manteniéndome muy atenta a todo lo que la vida quisiera mostrarme.



Desde ese momento de clarividencia al morir mi padre todo lo negativo y positivo que me ha ocurrido me ha demostrado que debo volar lejos de aquí.

Puede sonar estúpido o parecerlo, pero esa pareja, esa regresión a ese pasado al que yo me he aferrado no pocos años y que tanto sufrimiento me ha causado. Eso, me ha demostrado que mi destino no era aquel que yo tanto anhelaba. ¡Qué rabia me daba la gente positiva que me decía: “eso es que la vida te depara algo mejor, no te resistas y fluye con el presente”! Pienso que lo mejor de haber vivido en el muelle de San Blas es haberlo dejado y haber aprendido algo de esa experiencia y creo que lo he hecho.



Al verlos me trasladé al pasado, habría seguido todo igual. Seríamos nosotros comiendo la hamburguesa con patatas de siempre, entre su barrio y el mío. Con nuestras familias a veces, todos juntos. Siempre juntos sin volar. Con los amigos de siempre, yo seguiría fumando y sin hacer deporte. Mantendría esas relaciones de amistad que no me llenaban de verdad. Nunca me habría ido sola a vivir al extranjero, pero con él seguro...


Esa pareja estaba allí cenando una hamburguesa para demostrarme lo que la Vida ya me dijo hace casi cinco años. “Este no es tu sitio: sal, vive, vuela libre”.

lunes, 11 de marzo de 2013

El principio del final

     La última vez que escribí sobre quién-vosotros-sabéis (hace exactamente dos posts) es decir, Alejandro, enfermé del estómago presuntamente a causa de nervios y estrés. Se ve que los recuerdos tienen en mí un efecto parecido al diario de Tom Riddle, (Voldemort para los iniciados) ese recuerdo que casi mata a la pobre Ginny Weasley en la segunda entrega de Harry Potter... Al igual que ocurre en Harry Potter y la Cámara Secreta, a veces los recuerdos pueden tornarse muy poderosos si lo permitimos y pueden tratar de “quitarnos la vida”. Así que, pasando a un tono menos lúgubre y más humorístico, escribo tranquilamente nerviosa pensando en que si siento un leve hormigueo en el brazo izquierdo me está dando un infartito y debo pedir auxilio. Bromas a parte...


Noviembre 2008

- Me “alegra” que hayas ido a ver a la persona que te ayudaría a evitarlo.

-Quiero vivir mi vida y divertirme porque antes no me divertía.

-Me alegra que tu nueva novieta sea tan divertida y que yo no lo sea y que yo quiera que te enfrentes a tus sentimientos, a tu vida.

-¿Pero cada segundo de cada día?

-Intento ayudarte porque esos es lo que hacen los adultos cuando se aman pero si tú quieres irte con “Miss risas” todo el día es cosa tuya pero asegúrate de que ella piensa igual. ¿Te ha dicho por qué no te llamó ese verano? ¿o te ha explicado por qué os mandó un mensaje a él y a ti a la vez?, ¿por qué enviaba mensajes a tu familia en vez de estar? Yo siempre te he querido Alejandro pero has colmado el vaso.



Agosto 2008

-Se ha ...ta, se ha... Julieta , ella...

-Aura, no te entiendo, tranquila no llores, ¿qué ha pasado?

-Está muerta... se ha muerto con él, hace diez minutos... Te necesitamos, mi hermano te necesita, sólo dice “que venga Julieta, no quiero ver a nadie más” y no se ha separado de ella...

-Voy en seguida, me he dormido le llevé a casa a las 5 y media de la madrugada, ¿es muy tarde? Espera lo miro en el móvil... Las diez menos veinte, lo siento me he dormido, en seguida voy. Aura tranquila eres la mayor, te necesitan fuerte.

-Ven pronto por favor te necesitamos con nosotros, eres de la familia.

Nunca he corrido tanto en toda mi vida. Abrí la puerta y nos miramos, él se esforzó por sonreírme siempre lo hacía, siempre me sonreía, ese es el buen recuerdo que quiero quedarme.

No espero que nadie entienda lo que voy a contar pero ¿habéis visto el amor y la profundidad alguna vez?, ¿habéis visto el corazón de alguien, su esencia más profunda y él ha visto la vuestra en una mirada, un tiempo y un espacio? La unión más mística que he tenido en toda mi vida con un ser humano la tuve ese día y no pretendo frivolizar con algo tan doloroso, pero dado que no fue durante el sexo (el cual amplifica, magnifica y/o “crea presuntos sentimientos” donde podríamos hablar de orgasmos y no de emociones) creo con absoluta sinceridad que ese amor y ese abismo es el sentimiento más devastador y visceral que he experimentado en toda mi vida. (Es importante señalar que aun no soy madre, probablemente si lo fuera, mi discurso sería muy distinto).

No obstante, puedo dar la razón a los escépticos y podéis pensar que estoy loca, que era muy joven, que no sería para tanto... Acepto, pero yo sentí eso.



Octubre 2008

Cerca del final.

23:00h

-¿Te gusta el hotel?

-Me gusta estar contigo.

-¿Te importa que me quede tomando unas copas con mis cuñados? Me apetece quedarme un rato con ellos... ¿Me prepararías un baño de agua caliente de los que sólo tú sabes hacer?

-Vale pero no tardes, dan el Orfanato y me da miedo verla sola, pensaba que la veríamos juntos pero me alegra verte relajado y bien... Te espero arriba.



3:00 a.m

Ella se despertó por el frío, él dormía por el alcohol. Ella esperaba que él llegara la despertara y la arropara y eso era culpa de ella, él quería beber y divertirse lo había dejado muy claro.

Él dormía ajeno a todo. Ella lloraba por preparar baños que se enfriaban solos en el baño en suite de un hotel al que habían ido para estar juntos, no para estar cada vez más separados, lloraba porque empezaba a entender que no sólo había muerto ella, lo que había entre ellos estaba muriendo. A él ya no le parecía algo a cuidar lo que tenían, ella quería mantener lo que tenían a toda costa, quería sanarlo, pero siguió llorando porque empezó a entender que sola no podía hacerlo y que no podría en el futuro. Salió al balcón a llorar y a fumar sin hacer ruido. Él ni siquiera sintió que ella se había levantado de la cama. ANTES la habría detenido y obviamente se habría despertado porque dormían abrazados...



Septiembre 2008

     Era una comida familiar. Estaba toda la familia de Alejandro, tíos, tías, primos, primas, su padre... Y por tanto, todo el mundo hablaba, con tristeza en el ambiente pues faltaba la anfitriona que había muerto hacía pocos días. No venía a cuento y Alejandro la miró como nunca olvidaré aunque cumpla 100 años y rompió su silencio diciendo lo bastante alto para que todos callaran:



-¿Cuando te mueras qué hago contigo entierro o incineración?



A ella se le anegaron los ojos y se le hizo un nudo en la garganta, estaba escuchando en ese instante una de las cosas más preciosas que él le había dicho. Él no sólo estaba dando por sentado compartir su vida con ella, estaba dando por hecho que cuando fallecieran estarían juntos. Él estaba expresando su temor a no saber qué decidir si ella moría antes que él. Él estaba compartiendo su miedo porque ese día juntos -como siempre- sin soltarse las manos, habían acudido a la incineración de su madre y él aun la quería y tenía miedo a perderla cuando ella muriese, miedo a no cumplir sus deseos más allá de la muerte de ella. A ella o más claramente a mí, pero me cuesta contarlo en primera persona, me pareció que nada más hermoso podía haber que la expresión de ese deseo.





También puedo quitar toda la magia para los escépticos y puedo simplificar racionalizando todo sentimiento. Sólo era curiosidad por saber que quería yo tras mi muerte, sin nada más. Pero no fue así.



Sin irme a ningún extremo de los que he dicho,  ahora mismo necesito paz y me gustaría alguien que, antes que tras mi muerte, me preguntara por mi vida,  me preguntara por qué hacer conmigo en su vida y lo hiciera, que me amara en vida, sin dramas.





Noviembre 2008



-Este viaje nos vendrá muy bien para olvidarnos de todo lo que está pasando aquí... Me apetece llevarte a desayunar a Starbucks para no escucharte más diciendo las ganas que tienes de ir jejeje y también de compras y me apetece mucho estar solos, es nuestro primer viaje solos.-dijo él, sonriendo.

-Y juntos.-Dije yo.

[...]

Ella empezó a beber y fumar todo lo que podía le estaba perdiendo y él empezó a huir de ella todavía más rápido.

3 días después: humillación.

-¿Qué cojones te pasa?

-¿Por qué estás tan enfadado conmigo?

-¡Porque intento dormir y no dejas de intentar abrazarme! y no sé qué hostias te pasa pero ya hablaremos cuando volvamos de viaje porque estás insoportable, no sé por qué coño tuviste que ponerte a llorar ayer cuando llamé a Griselda y no creas que no sé que llorabas por eso... ¡¿Qué hostias quieres?!

-Sólo quería abrazarte para dormir y estar contigo, creía que este viaje era para nosotros y duermes en la otra punta de nuestra cama. Si no querías estar conmigo ¿por qué me pediste que viniéramos aquí?...

-¿¡Y para esto me despiertas puta guarra!? -no viene a cuento pero necesito imaginar música celta, loros en monociclo, malabaristas, fuegos artificiales para poder seguir escribiendo-. Eres una puta guarra y una zorra y me das asco y no me voy a dormir al sofá porque está Patricia con su novio en el salón y no tengo más remedio que dormir contigo. Déjame dormir de una vez y que te jodan. Y no te pongas a llorar ¿eh? ¡Ni se te ocurra ponerte a llorar encima!

-No sé como has podido perderme el respeto de esta manera y tan rápido... Debo de haberte hecho algo horrible y debes de odiarme mucho para hablarme así, nunca me habías hablado así y estoy sufriendo mucho con todo esto... Sabes que no puedo dormir si estamos enfadados, me pasa desde que eramos pequeños y ahora mismo estoy muy nerviosa y muy triste y no puedo respirar por lo que me has dicho. Así que por favor Alejandro si queda algo en ti del Alejandro que yo conozco dame un abrazo para que me calme, o dime algo que me tranquilice pero no me dejes así, mañana por la mañana lo hablamos y me dices lo que quieras pero no puedo irme a dormir así...

-Además de ser una puta guarra y una puta zorra eres una jodida pesada y me importa una mierda que no puedas respirar, no me sale de los huevos hablarte ni darte un abrazo ni decirte nada que te den por el culo y déjame dormir. ¿Me oyes? ¡qué te jodan!


    Él se dio la vuelta, ella ya llevaba llorando desde el primer “puta” temblaba como la última hoja de un árbol en un día ventoso de octubre, a penas podía caminar, era todo tensión, abandonó la cama con Alejandro en ella, iba a vomitar. Estuvo vomitando y llorando un buen rato, en el baño, el baño estaba pegado a la habitación de ellos dos, después de vomitar tres veces se quedó agazapada y tumbada en el suelo abrazando sus rodillas, llorando sin consuelo, mirando la base de la taza del WC. Si Alejandro no se había quedado en coma tras la discusión, ni había sido presa de una hipofonía súbita debía de oírla llorar y vomitar su pena, pero nada hizo, nada dijo, dejó que todo esto pasara así. Ella también dejó ser vejada y humillada hasta que su cuerpo reaccionó vomitando y con un ataque de ansiedad. Ella volvió al dormitorio a la media hora, aun muy nerviosa, cansada de estar tumbada en el frío suelo del baño y de vomitar, presa del pánico y la incertidumbre de qué iba a pasar con ellos y los días que les quedaban ahí.

Cuando abrió la puerta del dormitorio no podía creerlo, Alejandro dormía plácidamente, es más, roncaba y no era fingido, ella sabía bien cuando él dormía. Eso fue una puñalada, ver que ella estaba destrozada por sus palabras y él roncaba... No tenía a donde ir, las habitaciones estaban ocupadas y el salón también, pensó en tomar una copa, fumar y dormir en la bañera, le pareció lo más sensato. Sólo sabía hacer eso ante lo que le pasaba, eran dos refugios muy cercanos, tabaco y alcohol, cuanto más alcohol mejor, o al menos, menos mal.

En la bañera hacía frío para dormir y le daba vergüenza que alguien fuera al baño y la vieran allí, no quería tener que dar explicaciones. Volvió al dormitorio, tenía escalofríos y temblores, no quería dormir en la misma cama que él, tenía miedo de rozarle sin querer y que se volviera loco otra vez y no fue valiente para decirle que se fuera a dormir él a la bañera o a la terraza, más que no ser valiente, le amaba demasiado como para hacerle daño. No le dijo nada porque también tenía miedo de que él se volviera loco otra vez y volviera a gritarle todos esos insultos horribles, tenía miedo... Acabo de pensar que el miedo es un gran indicador para saber cuando amamos demasiado. Cogió su almohada la puso en el suelo y se tumbó sobre ella para dormir en el suelo y no tener frío, deseando que amaneciera pronto, sabía que no iba a poder dormir pero intentaría descansar. Él roncaba tranquilamente, ella lloraba ansiosamente tapándose la boca con un jersey para no despertarle y que volviera a gritarle... Qué curioso, le dolía mucho el estómago.


Errores

Yo le quería más que a mi vida, primer error.

Él ahora no tenía madre y yo no quise permitirle no tener madre porque no quería que él sufriera segundo error.

Yo no aceptaba que él debía sufrir para después tal vez y sólo tal vez estar bien, tercer error.

Yo no podía soportar perderle, sentía pánico de perderle y de que él me perdiera estando como estaba, cuarto error.

Yo quería serlo todo para él y eso ahora significaba pasar de pareja a madre porque él no la tendría ya más, error fatal.



No se puede querer a nadie más que a la propia vida. La vida es el sustento de todo lo demás que una persona ha de tener, ningún amor sano de pareja vale más que nuestra propia vida ni jamás nos hará tal demanda, y si estamos sanos, jamás haremos tan grotesca oferta.



Nos obsesionamos con evitar el sufrimiento propio y el de las personas que amamos cuando muchas veces del sufrimiento y las crisis brotan los grandes acontecimientos de la vida.



No podemos relacionarnos en pareja desde el miedo a perder al otro. Se trata de cambiar el : “no puedo vivir sin ti” por “sin ti puedo vivir pero me llena el corazón que mi vida sea contigo”.
 Yo era de las “no puedo vivir sin ti” pensaba que me moriría o me mataría pero que mi propia vida no era posible sin él y por cierto, para las románticas como yo, experimentarlo no es bonito, es terrorífico.


martes, 19 de febrero de 2013

Lecciones de humildad necesarias

Cosas que aprendo



     Nunca es tarde para aprender cosas que ya deberías haber aprendido. Cosas como que cuando tienes 26 años no eres un bebé precioso de ojos inmensos, no todo el mundo te mira con amor, te sonríe, ni te hace caso solamente a ti. No todo el mundo está pendiente de ti de lo que quieres o necesitas, nadie se devana los sesos en adivinarte porque ya eres adulto, ya no eres el centro de atención. He llegado a la conclusión de que cuanto más te fastidia esta idea, más infantil eres o por decirlo con amor que escuece menos; menos interiorizado tienes este aprendizaje.


    Otra lección de humildad es que cuantas más atenciones necesitamos o exigimos de otros menos nos prestamos. Necesitar tanto de los demás -que no responden ni cómo ni lo que queremos- sólo es un genial indicativo de las atenciones que no nos prestamos a nosotros mismos.

       Tal y como hacían los hombres prehistóricos mediante las pinturas rupestres pondré un ejemplo: cuanto más necesitamos ser el centro de atención, que nos quieran, que nos mimen... Más claro debemos tener que; debemos prestarnos atención, debemos cultivar la autoestima y debemos mimarnos en proporción a lo exigido a los demás, sin contar con nadie más que con uno mismo.

“Si quieres una mano que te ayude la encontrarás al final de tu brazo” y esto no es malo ni debería ser triste sino que te da independencia. No está bien exigir a nadie pero sí está bien expresarse para evitar úlceras de estómago aunque te digan que no les importa. Hay que sacar lo que uno siente y luego ya es cosa de otro. Los sentimientos dolorosos como decía Shrek "mejor fuera que dentro, hay más espacio". Mi único julietaconsejo para la expresión es que seas pragmático con respecto a quién te expresas, tal vez sólo puedas expresarte con una persona, dos a lo sumo y a lo peor sólo contigo mismo. Si decides expresarte debes poder asumir lo que vas a escuchar, debes poder asumir una respuesta favorable o una decepción sabor hierro oxidado. Si no estás dispuesto a asumir una respuesta sabor óxido, el problema es tuyo y no de los demás. Otra lección vital más. Sé que esto no hace que moleste menos, pero al menos eres consciente y para otra vez puedes pensarlo dos veces antes de abrir la boca con según quién. Si hablaste con quién no debías de tus sentimientos es tu responsabilidad y no de los demás, tal vez debas ser valiente para enfrentar la idea de que hay que desapegarse de algunas relaciones o de muchas.



        Hay que tener presente que no todas las personas tienen siempre el mismo humor todo el tiempo que nos acompañan en nuestra vida, ni están en el mismo punto vital que nosotros y esto último es muy importante repetírselo cada vez que nos sentimos ofendidos para no llenarte de rencor y rabia porque dan dolor de estómago.

        Algunas personas están en el punto vital más feliz porque se casan, otras están reconstruyendo algo sobre los cimientos del amor de sus vidas, otras están volcadas en su relación, algunas te odian por cosas que has dicho o hecho y ahora te dan tu merecido, algunas sienten que cada vez tienen menos que ver contigo porque estás creciendo. Otras quieren hablarte pero no quieren que te hagas ilusiones por si estás enamorada de él y entonces no te felicitan. Otras tienen exámenes, otras prefieren quedar con el amante de turno que dedicarte tiempo pero te quieren, otras se han tomado unas vacaciones de ti porque les agobia tu situación y no es su momento de crecer...



“Las relaciones humanas son complicadas así que voy a comprarme un ficus benjamina que no da problemas tan complicados”, esta frase solía decirla mucho en el instituto y es el momento de elaborarla de otra forma.



      Creo que lo he escrito alguna vez pero lo que hacen los demás se nos escapa y no podemos controlarlo (o manipularlo con exigencia) para conseguir que hagan lo que queremos. Otra lección o cura de humildad que me he tenido que aplicar. No obstante, si podemos controlar cómo lo vivimos porque somos adultos y pretendemos madurar.



      Últimamente he estado leyendo algo sobre el karma, si bien es muy poco y no entiendo mucho me ha dado para pensar en esto. Yo he elaborado mi duelo desde la ira o la rabia. No podía permitirme sufrir porque tenía que ocuparme de muchas cosas -menos de mí misma, cosa que no hice- así que me resultaba más fácil alojarme en ese sentimiento y en vomitar sobre todos aquellos de los que sentí su ausencia en el peor momento de mi vida. Sobre todos aquellos que no se comportaron como yo quería. Esto es lógico porque siempre resulta más fácil enfadarse que ponerse a llorar y asumir el sufrimiento y dolor propios. Resulta más fácil cargar contra los demás que pensar por qué me afectó de tal forma como se comportaron, ahora ya lo sé y me esfuerzo en asumirlo. Soy de la opinión que para llorar hay que tener tiempo y permiso, yo durante más de un año no me di ninguna de las dos cosas.

En mi afán por ocuparme de todo menos de mi duelo, perdí a bastante gente que encima eran de esa gente que me quedaba tras la muerte de mi padre.



Hay una frase de la película Amélie que me emocionó mucho “tus huesos no son de cristal, tú puedes soportar los golpes de la vida”. Sí, pero hay golpes casi insoportables.

Mea culpa.



      En ese camino hice daño y me porté muy mal con personas importantes -me refiero a amistades que no merecían cosas horribles que hice. -A la gente que me dió de lado sin más ni nombrarla quiero-hice cosas tan graves como; no ir a sus cumpleaños, no alegrarme por sus alegrías, no celebrar sus logros... Fui y he sido aún muy egoísta pero no supe -y prácticamente no pude en mis circunstancias- hacerlo de otra manera. No pude ni supe soportar -y aun me cuesta- que la vida sigue y que mientras yo cruzo lo peor otros están en lo mejor, me daba mucha rabia esta idea o mejor dicho me causaba demasiado dolor esa idea.  No soporto las fiestas de ningún tipo desde que en mi hogar se murieron, creo que en esta frase todo queda claro. Debo aprender y de hecho ya sé que los demás no tenían la culpa, otra lección. Pese a lo “arrastrada” que he sido en las relaciones amorosas he sido demasiado orgullosa con algunas amistades no perdonando, no disculpando cosas, no aceptando gestiones de los demás sobre su vida y en especial sobre su vida amorosa, imponiendo mi punto de vista manipulando en cierto modo porque quería que vieran las cosas como yo cuando "cada persona es un mundo" lleve yo razón o no. En resumen me he portado muy mal con algunas personas, en todo momento tengo a una especialmente en mente pero fueron bastantes las personas damnificadas; lo siento B. no me soportaba y lo pagué contigo aunque eso por desgracia ya lo sabes. Pero realmente lo que hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos y así, yo no podía perdonarme a mí por necesitar que todos me miraran con amor, con compasión y que me arroparan en el momento en que mi hogar murió y me quedé sin él. El orgullo y la soberbia (dos defectos que tengo) no aceptan necesitar cosas, exigen cosas y como no las recibe se indigna. Necesitaba desesperadamente que alguien me ayudara con todo pero sólo como yo quería sino no vale, además también quería ayuda sin darme ningún problema ni ninguna negativa cuando mi mundo se vino abajo y eso sólo era porque no supe ayudarme a mí misma sin exigir ni manipular a los demás, me avergüenzo profundamente de muchas cosas que no he hecho y cosas que sí he dicho y hecho. Nunca debí exigir a nadie lo imposible desde mi arrogancia y mi soberbia, tan solo debí expresarme desde el dolor y la necesidad pero no fui valiente para hacerlo porque eso era asumir e integrar en la normalidad de mi vida; que mi padre había muerto y que aun así la gente se casa, la gente tiene vida sexual, la gente sigue colgada del tío que no le conviene, la gente puede decir "no" aunque se haya muerto tu padre, la gente se enamora y a mí me sale como el culo en el amor... El mundo no se para por nadie ni siquiera por él que era el mundo por donde yo caminaba...
Ahora por suerte he cambiado mi comportamiento aunque siento que un poco tarde como siempre. No pretendo excusarme, no tengo excusa, sólo una explicación y es ésta que he dado, “me declaro culpable de todos los hechos”.



    Como decía, el karma me ha devuelto lo que hice con estas personas haciéndome pagar, dándome la desagradable sorpresa de ver que gente con la que más o menos podía contar va a ser que puedo menos que más. He logrado lo que me he ganado: sentirme bastante sola y aislada de gente que sí intentaron estar a su manera. Pero es que aunque hubieran estado he aprendido que los duelos se elaboran esencialmente a solas, en una soledad devastadora que sólo quién la ha cruzado entiende.



La lección más básica y que llevo con más retraso es: la gente, incluso la que nos quiere dirá “NO” a tus ilusiones y eso no siempre significa que te quieran menos. Le daré la culpa a mi padre, él nunca me dijo “NO” a nada, no recuerdo ningún NO. Él como era muy bueno me decía que yo me lo merecía todo y eso está fatal, nunca se puede tenerlo todo y eso lo he tenido que aprender tarde y por mi cuenta. Es perfecto porque me han llovido "NOES" como panes  en estos dos años y eso me ha servido para ver lo que me cuesta aceptarlos.
El contrapunto del "no" es que a veces hay personas que aunque estés distanciada de ellas o te sientas en distancia por tus propias "cagadas" te sorpenden con un "yo no he recibido niguna invitación", "cuando quieras y digas se hace" o tú pones fecha".

En conclusión, pienso seguir expresándome porque mi salud me lo ha exigido en las últimas dos semanas. Pero según con quién, reconozco también en este gran "mea culpa" que debo corregir el cómo me expreso, haciéndolo más desde la necesidad, menos desde la exigencia.
Mi temor a expresar algunas cosas era -por infantil que suene- "ponerme a llorar" o que me hicieran más daño del que llevo en la mochila, que no me entendieran, que lo usaran en mi contra... ¡Toda una gilipollez! Se sufre igual o más a solas, la gente a la que quieres puede hacerte daño, hables o no, así que hablar es lo mejor y evita trastornos psicosomáticos.

Besitos de una despechada rabiosa de pacotilla.

jueves, 10 de enero de 2013

Nueve semanas y media

      Seré muy breve porque me juego algo tan importante como licenciarme con un exámen que tengo dentro de muy poco.



       Pero tan importante en la vida como los exámenes -o más aún- es el sexo, y ahora que he dicho la palabra mágica para captar vuestra atención quería dedicar unas líneas a comentar la erótica “nueve semanas y media” que vi ayer por primera vez y de la que he reflexionado algunas cosas.



       Hace poco hablaba con una amiga de la terrible tragedia -de la que Sófocles no mencionó nada en absoluto- que supone “el buen sexo en las relaciones destructivas o en las malas relaciones” -el encomillado constituye un capítulo del libro “las mujeres que aman demasiado” y no es una coincidencia que así sea-. Estábamos de acuerdo las dos en que más allá de la calidad de la técnica sexual, lo embriagador era esa... Magia, ese sentimiento, ese erotismo metafísico que el otro y sólo ese otro en concreto con nombre y apellidos nos hacía sentir...



    Por mi parte he recorrido bastante camino hacia la recuperación -pero no aún el suficiente- para admitir a regañadientes una realidad que me hará del todo impopular. El buen sexo en las malas relaciones son los padres, esto es, una ilusión de nuestra mente. Me explicaré mejor; es un espejismo adictivo, la pasión de las relaciones destructivas es como tratar de zafarse de la arena en la playa adherida a las manos, nunca se va del todo. Es muy difícil dominar la pasión al grado de intensidad que siente la mujer que ama demasiado. El espejismo es; ¿por qué con lo bien que nos va en la cama luego nos va tan mal fuera de ella? Si nos va tan bien en la cama es por algo. Porque juntos somos especiales...



Mi respuesta a la pregunta anterior es -y tranquilas que a mí tampoco me gusta lo que voy a decir-; porque intercambiamos el encuentro emocional e íntimo por el sexual ya que nos resulta más fácil y cómodo.

La parte emocional y de intimidad de la relación se daña de gravedad muy temprano, pero en el sexo todo es encuentro, “cariño” y “felicidad”. Por mi parte siempre he desconfiado de todo aquello que dice un hombre al desnudo literal en una cama o como decía Albert Espinosa: “siempre he desconfiado de los “te quiero” y los piropos que me dedica una chica en la cama”. Comparto absolutamente, siempre he desconfiado, pero también he tenido todos los deseos del mundo de que “esa vez” fuera cierto lo que me decía...



    Así que es verdad; cuanto más destructiva es la relación, directa y proporcionalmente más bueno es el sexo. A los/as que os parezca un consuelo o una pasada esto que acabo de decir, no sonriáis tan pronto. La cosa es que la "mujer que ama demasiado” además de prostituirse emocionalmente; -(esto es por ejemplo, dar todo el corazón porque te inviten a ir a tomar un café pagando tú y no él)- acudimos en peregrinación al sexo para solucionar todos los males de nuestra relación destructiva. Normal, nos lo pasamos tan bien en la cama, seguro que si para solucionar problemas de pareja hubiera que limpiar juntas de baldosa de rodillas lo pensaríamos dos veces... ¿Para qué hablar o discutir pudiendo hacer el amor y sentir al otro? Este parche alomejor a veces dura el lapso de tiempo “nueve semanas y media” y a lo peor dura años. Cada vez nos entregamos más, nos consumimos más el uno al otro en el sexo. Pero post-coitalmente -(quién quiera, si lo piensa, que lo admita)- te sientes cada vez peor porque empieza la ansiedad de preguntarse cuánto tiempo va a durar esa aparente calma entre los dos, cuándo habrá próximo encuentro. Eres esclava de la relación y de él y sus deseos, pero como os lo pasáis tan bien, se te olvida qué sientes al despertar sola en su casa y mirar alrededor, se te olvidan sus desplantes y sus faltas de respeto porque el sexo es tan apoteósico que lo vuestro tiene que ser mágico, tiene que ser auténtico, tiene que ser AMOR.

    
      Qué difícil es renunciar a esa intensidad sexual que hace que en nueve semanas y media parezca que conoces a tu amante de toda una vida, qué difícil es zafarse y no prostituirse a él emocional y sexualmente sintiendo y practicando semejante atracción fatal.Pero difícil no es imposible.

Yo personalmente, que he podido dejar de fumar, puedo testimoniar que zafarse de la pasión destructiva no es nada fácil, pero cuando ya has sufrido demasiado no tiras la toalla y sigues luchando contra eso porque vale la pena labrarse una vida en paz y calma. Vale la pena la garantía de saber que no es un juego el hecho de relacionarse en pareja cuyas sórdidas reglas (del juego) sólo conoce él y luchar por no vivir en una película erótica. Yo no digo que la película no esté bien, pero en el fondo ella se conforma -(que no es poco)- con el sexo pasional en un callejón porque él no quiere ir a ninguna fiesta con ella, no quiere hacer nada salvo acostarse con ella, no quiere conocer a sus amigos... ELLA NO LE IMPORTA UN CARAJO. Y eso, más tarde o más pronto aunque queramos engañarnos, lo vemos y sentimos todas llegado el momento si es que alguna vez hemos tenido una relación así.


    Yo no había nacido cuando se estrenó esta película en 1986 pero estas historias siguen pasando hoy. Y cuando pasan,-como me pasó con César-, a veces tras nueve semanas y media hay que ser sensata y decir llorando como dice Kim Basinger al final de la película: “demasiado tarde, me estás destrozando y ya no lo aguanto más ¿no lo ves?”.



     El problema es que él, en ese momento y durante las muchas noches a solas contigo misma que están por venir, se te queda pegado como la arena de playa en las manos y te enreda con cosas como “no esperaba sentir tanto por ti”. Y tal vez tú quieras aguantar más, una vez más “a ver si esta vez”... Pero tranquila que a pesar de lo que te dice él no está solo, enseguida se irá con otra a superar tu "dolorosa" pérdida...

   Cada uno decide cuánto y hasta cuándo está dispuesto a seguir sufriendo. Y aunque es aburrido no vivir en una película erótica porque en el mundo real hay exámenes que aprobar, sin duda es más sosegado y mejor para la salud. Es tentador vivir así o volver a una historia así, pero si ya sabes cuánto duele y de verdad has aprendido dejaremos las películas para el cine, a él con su película erótica con la otra -(aunque duela mucho)- e iremos a aburrirnos un rato estudiando.


sábado, 5 de enero de 2013

Soy funambulista

Dueña de la cuerda floja.
 "Y aunque el suelo queme miro hacia delante aunque ande cansada, créeme que soy una amante que teme amar demasiado, he aceptado mis dilemas, mis delirios, mis letargos, he retado al equilibrio y no consigo derrotarlo"
      Igual que un ex-alcohólico no puede tomarse ni una cerveza sin alcohol, una ex-adicta a las relaciones destructivas y a amar demasiado no puede darse ni un beso... 
El proceso de rehabilitación requiere mucho esfuerzo y unas buenas dosis de paciencia, de esa que yo no tengo. Tal vez este punto en el que me encuentro sea harto delicado y yo he tomado plena conciencia de ello hace poco. Se trata del momento en que sientes más fuerza de la que posees realmente. Ese en que has iniciado hace tiempo la recuperación, estás mejor y vuelves a tu entorno tóxico mientras aún te rehabilitas. La luz de la estrella Elendil en este pasaje oscuro es la conciencia. Se trata de ser muy consciente de las sensaciones del cuerpo y de las emociones que se experimentan en relación con el objeto de adicción; para ser original hablo de un hombre/ relación destructiva con un hombre.

    Dice el dicho que sentimientos que regresan son sentimientos que no se fueron. Puede que eso sea cierto, afortunadamente no ha habido recaída, o yo no lo siento así ni que me haya fallado a mí misma, pero gracias a esta delicada oportunidad he podido observarme; me he detenido a analizar críticamente cómo me comporto, qué hago aún, qué siento aún. Y todo esto lo estoy viviendo porque desde enero del año pasado estoy dispuesta a todo, a cualquier cosa, lo que sea con tal de no volver a sufrir como ya lo hice. Aún no soy inmune a las relaciones destructivas, aún me estoy desenganchando...

Estas dos parrafadas son para entretenerme y no decir lo que debo decir y lo alargaré un poco más porque si fuera fácil, ya lo habría dicho. No es que me falte sensatez, ni que me sobre corazón o tal vez esto último sí sea verdad y por eso amo demasiado... Es que no encuentro el equilibrio entre cabeza y corazón y así voy practicando este arriesgado y difícil funambulismo dónde apostar por el último me ha costado, muchas caídas, dolores y sensaciones desagradables...

Nunca me he tenido por tonta aunque cuenta la leyenda que uno me hizo dudarlo seriamente y por eso sé que la única salida, la única luz de Elendil de la que hablaba antes es: estudiar y seguir observándome de forma muy consciente -(ya lo he dicho y no quería reconocerlo/decirlo)-. Observar mis conductas para modificarlas y no repetir las pasadas. No es divertido, ni emocionante, ni romántico, tampoco es intenso, es molesto y desesperante, es una labor en el más absoluto de los solitarios. Nadie puede hacerlo por mí, ni ayudarme y aunque tampoco lo espero, nadie puede comprenderme en este sentido. 
      Ya lo he dicho alguna vez, pero la solución fácil que me ofrece todo el mundo es: “Emma, que entren más pretendientes”. Yo no quiero. No quiero porque sólo soy capaz por el momento de elegir al tipo de hombres nocivos de los que he escrito en otras ocasiones. Cuando yo sola esté fuerte y bien (del todo) no elegiré (consciente o inconscientemente) esa clase de hombres. Sé que lo que digo suena a que fumo flores y que es poco actual (en el sentido de poco moderno y que estoy pareciendo una vieja por decir “moderno” pero correré el riesgo), es poco de nuestros días en los que la gente tiene relaciones basura de usar y tirar y no paran a reflexionar en qué fue mal, qué se puede aprender... Parece entonces que quiénes nos detenemos a reflexionar a aprender y no nos relacionamos con hombres compulsivamente en busca del amor, somo unas pusilánimes... No pasa nada, soy rara hace tiempo que lo sé y además me gusta. Es más común pensar y actuar acorde a “sólo ha sido mala suerte, vamos a por otro y tal vez él...” Pero yo ya sé que ese no es mi caso, ni es mala suerte la mía. Es mala elección y cada vez elijo menos mal, pero aún elijo mal y lo peor es que elijo mal de forma consciente, sabiendo lo mucho que me necesita ese hombre al que elijo, sabiendo como me refuerzo con su necesidad... Pero lo seguiré intentando, haré lo que sea, con tal de no volver al lóbrego lugar de dónde vengo...

       Mi entorno gusta en decirme que me queda mucho por vivir, que no puedo pensar así siendo tan joven, que he estado con muy pocos hombres seriamente para tener un juicio tan definido y un filtro tan infranqueable. No voy a entrar en el debate de cuántos son muchos ni cuantos son pocos. Mi sensación cualitativa y cuantitativa es la que cuenta, porque al final del día me tengo sólo a mí misma y la sensación que tengo es, desde enero del año pasado, que ya basta. No sé si muchas o pocas al ojo ajeno, pero sé que he tenido relaciones demasiado intensas en las que obviamente amé demasiado y sufrí demasiado y no puedo más. El amor y el dolor ni se pesan ni se miden así que no puedo justificarme cuantificando ni calificando mejor, la magnitud de mi resistencia al dolor, pero quiénes me conocen saben que es muy alta. Eso, lejos de ser una virtud es una lacra peligrosísima para la mujer que ama demasiado, porque te hace capaz de tolerar, resistir, aguantar, permanecer y disculpar la más atroz de las aberraciones y con una sonrisa.
Lo que me da rabia -(y eso es porque me sobra [rabia])- es que aún no puedo perdonarme. No es que no pueda perdonar a mis cuatro experimentos de príncipe, es que no puedo perdonarme a mí porque no soporto pensar en todo el daño que me he dejado hacer y para nada. Todo el empeño era mío, toda la proyección era mía, todo el peliculón de antena 3 por la tarde co-producido por Spielberg de que "mis elegidos aspirante a príncipe" y yo seríamos felices era sólo mío... Los hechos probados están muy claros. Ninguno me prometió esforzarse en “felices para siempre”. Bueno, sólo uno, pero tras siete años me dijo que “todo era una broma”-basado en un sórdido hecho real.

    La conclusión es que como ex-adicta aún en rehabilitación yo lo que quiero -para resumir- es un novio. Mi brillante excusa es; he perdido a mi padre, qué bien me vendría, qué feliz me haría un novio, unos abrazos y unos besos, dormir juntos por las noches y ver juntos las olas de día... Pero yo no elijo bien porque aún no estoy todo lo fuerte que pretendo estar como para poder elegir un novio como el que sueño y no con los vampiros emocionales que me quedo. Podría decir muchas cursilerías (que para mí no lo son) respecto al novio que sueño como que sueño con un novio de esos que quieren hacerte la madre de sus hijos o cosas más sencillas como hablarnos sin decir nada. Pero yo no escojo eso tampoco aunque lo quiera, porque como necesito a alguien que me necesite me dedico a apadrinar y manipular cachorros abandonados que alomejor son felices -o creen que lo son- con su vida ¿y quién soy yo para ir con mi amor y mis pasteladas a pintarles una vida en technicolor y toda una gama cromática de magentas? y lo peor es que la culpa no es de ellos sino mía. Yo les he elegido y no sabéis qué rabia me da no poder darle la culpa a nadie. Madurar consiste en eso; adquirir responsabilidad por los actos propios, asumo mi responsabilidad por las relaciones que yo he mantenido y no sólo eso sino por las que he luchado ferozmente por no perder...
      Cerramos filas en torno a mis deseos (¿infantiles?), parece que tengo un claro Game Over en la pantalla que me dice que aún no puedo tener un novio como el que sueño. 
    Mi sensatez tiene muy claro que para tener oscuridad y penas en mi vida ya he perdido a mi padre, y por cierto, siendo yo demasiado joven, así que no necesito la ayuda de ningún aspirante a príncipe (de las tinieblas)... Entonces mis deseos no pueden hacerse realidad, no puedo ni debo tener un novio y es lo único que quiero ahora -(y siempre lo he querido)-, como un ex adicto a la coca quiere otra raya. Sigo aferrándome aún con todo lo que llevo vivido y sufrido a que eso ahora me haría sentir bien o al menos, menos mal... Y no es verdad, lo he intentado, cuenta la leyenda que hubo un hombre a la muerte de mi padre... Sólo son excusas; el amor que yo escojo me destruye y de qué manera...
Parece lo más inteligente pues, pero también lo que menos quiero y por eso no hallo el equilibrio; estudiar y acabar mi carrera porque eso construye algo nuevo para mí y no me destruye.
      Resulta muy irónico lo fácil que me resulta solucionarle la vida a un hombre por muy complicada que ésta sea y pintársela en los colores más bonitos del universo y lo pueril que soy con la mía propia no permitiéndome avanzar, acabar la carrera e irme a Londres; ese es mi sueño a corto plazo y yo que me tengo por valiente no tengo agallas para ir a por él pero... ¿Sí para exponerme a otro aspirante a príncipe?... Me disculpo y acepto mis sentimientos porque nunca he estado con un hombre que me tratara bien, -o como a la reina que soy y todas somos. Pero de los creadores de “la mujer del César no sólo debe ser honrada sino también parecerlo” he creado “toda reina no sólo debe serlo, sino también parecerlo”, así que debo comportarme como tal; eligiendo otra clase de hombres, esto es; hombres con clase.
     
      Todos tendemos a soñar con lo que no tenemos y nunca hemos tenido. Lo que sí puedo hacer para no sólo soñar y sin tener que pagar el precio de “solucionar complicadísimos problemas y carencias para conseguir amor de otro” es solucionar y ocuparme de mi propia vida. Lo que ocurre sinceramente y lo reconozco es que es muy aburrido e incluso triste dormir sin el abrazo de un hombre que presuntamente te quiere... Aún así no quiero, ni puedo por salud, volver atrás.
Mi cabeza lo tiene muy claro, pero mi corazón frunce el ceño, chasca la lengua y da una patada en el suelo porque sabemos que los libros no abrazan por las noches, no te besan como si se produjera un eclipse total y no te llevan a cenar a un sitio bonito... Pero a estas alturas mi corazón ya debería saber que los novios que yo escojo tampoco lo hacen. 
Tal vez madurar (además de ser aburrido) consiste en dejar de escuchar los deseos y escuchar más la cabeza, al menos hasta que acaben los exámenes...

jueves, 20 de diciembre de 2012

2012 fin de mi anterior mundo

     Al igual que con los hombres, – nunca se lo digo pero lo pienso; no quiero ser “la primera que...” quiero ser la última-. Lo importante no es como empieza, sino como acaba el año.



Este año que ha durado un suspiro ha sido muy denso, difícil y bastante farragoso.



   Acepto, como sentimiento de compañía, que una crisis vital es una oportunidad de cambio y crecimiento, pero yo no la había pedido y siempre me han gustado los tacones. La pizzería de la vida tiene la mala costumbre de no hacerme nunca ningún caso y traerme y quitarme lo que le da la gana, no sé por qué sigo yendo...


      Empecé poniendo un doloroso punto y final en lo sentimental, poniendo un hasta luego que pronto se convirtió en adiós.-(A veces me caigo mal cuando me leo, pero es que pasó así)-. Comenzó el año y le dije adiós a mi único motivo de felicidad, el único motivo de felicidad y alegría de la mujer que ama demasiado siempre es un hombre. Así que este 2012 no prometía mucho ni me apetecía nada. A finales de enero me pasó algo similar a lo que le pasó a Juana... Tuve un cinematográfico ataque de ansiedad, -si ya me leéis desde hace tiempo sabéis que prefiero contarlo con mi toque de humor personal- “mi padre ha muerto, mi marido me engaña” (por supuesto él no era mi marido, pero yo estaba muy triste y él era toda mi felicidad, cuando lo pienso me avergüenzo de mí misma, pero fue así). También dos amigas intentaron calmarme ese día, repetía lo mismo que Juana en el vídeo, llorando sin consuelo, por eso os pongo el enlace que expresa mejor que yo lo que es Volverse loca.



     Me planteé muchas cosas en mi vida bastante difíciles para mí. Lo más importante es que no estaba dispuesta a necesitar a un hombre de ese modo nunca más. Me juré hacer lo que fuera para no necesitar nunca más a un hombre así, para ser tan absolutamente fuerte e independiente que nunca en toda mi vida pudieran hacerme tanto daño. No sé si esto tiene algún sentido para quién me lea, pero cuando te rompen el corazón tan bien lo único que puedes hacer es construirte uno nuevo e indestructible, lo que me quedó del mío a principios de año no tenía ningún arreglo. Grandes problemas requieren grandes y esforzadas soluciones. No hay soluciones fáciles a problemas difíciles. Un día escribiré sobre los refugios fáciles, los visité casi todos, era hora de refugios difíciles. Puede parecer pueril este discurso, pero estaba -y aún un poco- pasando por el peor momento de mi vida, renunciar a alguien que te hace feliz pero que no te conviene no es nada fácil y menos si estás haciendo un duelo por perder a tu padre. Sabía que no iba a haber besos, mimos, alegrías, mariposas, ni abrazos. Pero después de esto espero poder compartir amor y no sólo darlo, dar (demasiado) amor ya sé y después de todo esto; si no lo recibo nunca, dolerá menos.



         Mi pequeña lista de logros de este año es que en enero, dejé de fumar definitivamente, volví al gimnasio a tope, hice dieta, perdí peso, me propuse estudiar y además de hacerlo aprobé cuatro de diez y con muy buena nota.


He vuelto a leer libros (no podía leer desde que murió mi padre), a ir al cine (desde que murió mi padre me causaba fobia estar en el cine, así que lo cuento como un logro), he podido volver a ver películas y concentrarme en ellas. Me estoy culturizando en materia de cine clásico y música, he descubierto que me gusta. He aprendido a cocinar cosas nuevas, a colgar cuadros, poner estanterías, pintar...

He aprendido a estar sola y tranquila conmigo misma, he aprendido a cuidarme, a poder dormir tranquila. He aprendido a poner límites y decir "no". He aprendido a zafarme de las personas que me quitaban la energía que necesitaba para mí. He aprendido a perdonar.



Me propuse estar conmigo misma, meterme hasta el fondo en mi duelo para superarlo, descubrir qué cosas me gustaban y qué cosas hacer por mí y mi vida, lo he hecho y lo sigo haciendo, para hacerlo aún mejor en el futuro.



Lo más importante de este 2012 para mí -porque ha sido lo más difícil-es: he renunciado a mi papel protagonista y profesional de mujer que ama demasiado.



    Cuenta la leyenda, que llevo solucionando la vida de mis parejas desde los 15 años (voy hacia los 26) y eran problemas bastante complicados, no quiero quitarme méritos en este sentido. He manejado toda clase de adicciones en hombres; drogas, juego, alcohol... He luchado todas sus guerras y peleado todas sus batallas; pérdidas de sus padres, depresiones, desilusiones amorosas, búsquedas de empleo, despidos, terminar estudios básicos o empezarlos, he sido su “madre”, amante, esposa, maestra, psicóloga, doctora, enfermera, “coach”, bufón, cocinera, costurera, amiga... Lo he sido todo, o mejor dicho, lo hice todo para que me quisieran. Mi realidad inconsciente era “el amor no se regala hay que ganárselo, si lo hago todo muy bien me querrá tanto como yo a él y estaremos juntos para siempre”. Me encantaría de verdad estar exagerando con lo que acabo de escribir, pero si mis amigas me leen pensarán que todavía me quedo corta... Desde los 15 años... No me queda nada por hacer por ninguno de mis novios, todo lo hice para que me quisieran, por un poquito chiquitito de cariño, esto se llama prostitución emocional, me encanta el término, lo dice todo. Lo hice todo por una sensación de paz interior y de deber cumplido. Ahora que estoy mucho más sana y serena (pero aún no he terminado con mi proceso) reconozco que también lo hice por soberbia para sentirme poderosa y reforzada en mi autoestima y mi ego, reconocerlo fue el primer paso, el siguiente dejarlo.

        Toda mi vida necesitaba a un hombre, sé que a mucha gente le pasa, pero reconocerlo y decirlo en voz alta no está socialmente aceptado por eso alomejor parezco un poco bicho raro pero yo sólo era feliz si tenía un hombre en mi vida y vaya hombres... No uno cualquiera, siempre necesitaba a un hombre que me necesitara, qué bien me hacía sentir eso, me parecía precioso... Cuántas más cosas tuviéramos que vencer juntos, más realizada me sentía yo, porque más me necesitaba él y más contaba conmigo, más dependía de mí... Por supuesto de todo esto me he ido dando cuenta con los años, hasta hace dos años yo sólo era una maquinita-soluciónalo-todo. Pensaba que si quieres a un hombre todo esto es algo que se debe hacer, es un deber moral. “Hacer eso es querer, hacer menos es otra cosa, es querer menos”-así pensaba yo-. Por supuesto, ninguno me dijo nunca que parara, ninguno me devolvió todo lo que yo hacía o algo, ninguno perdió la cabeza por mí o hizo algo tan sencillo como llevarme a comer a la luz del sol. Algunos antes de “pegarme el cambiazo” e irse con la siguiente - eso los que avisaban, porque la mayoría me han puesto cuernos de Rudolph con iluminación incluída-. La mayoría tenían la displicencia de decirme: “eres demasiado para mí, ya no es lo mismo, ya no siento lo mismo, estoy agobiado”. Lo que no decían es “ya me has solucionado la vida, ya te puedes ir que ahora voy a divertirme con la nueva, ya no me sirves...” Yo era algo así para mis novios como el genio de la lámpara de Aladdín, mi misión en el mundo era hacer sus deseos realidad, con ello me sentía bien -era una ecuación simple; mi novio bien=yo bien-. ¿Conocéis a alguien que pudiendo pedir deseos que le serían concedidos inmediatamente pidiera felicidad y libertad para el genio? Pues lo mismo me pasaba a mí con los hombres, ellos querían sus deseos hechos realidad, ninguno quiso liberarme o pidió que yo fuera feliz. Podéis replicarme que tal vez haya algún Aladdín, que yo siga igual, satisfaciendo deseos porque mi forma de amar es preciosa y seré retribuída por un príncipe Aladdín algún día (precioso desde fuera porque si no lo habéis vivido no sabes lo sola y triste que te sientes)... Lo siento pero paso, el precio es muy alto y no lo pago más, -prefiero gastar en zapatos-, en enero llegué a la conclusión de que no podía sufrir tanto por “amor” lo encomillo porque eso no es amor para mí ya, eso es esclavitud y yo me he liberado. Estoy sola, sí, pero libre.



     Lo que entendía yo con las palabras de ellos, sus infidelidades y cambios por otra, era tan bonito como: por supuesto, que yo no era ni guapa ni atractiva, esto ya de base, que todo lo que yo hacía estaba mal. -Si durante un año te repiten que: no sirves para nada, que eres una inútil, que lo haces todo mal, que se va con otras porque tú con tus celos le haces pensar más en ellas y te aíslan del mundo y la gente que sí te quiere. Si te dejas aislar cada vez más para que algún día él te quiera y estéis bien, si te dejas asustar por él, le disculpas todo porque lo amas... Pues te acabas creyendo que de verdad eres fea y no sirves para nada y que por eso se va con otras que son más preciosas y maravillosas que tú-. También entendía que mi manera de ser y de querer no valía nada para ninguno de ellos -(la mujer que ama demasiado rige su autoestima por lo que dice el novio de turno porque ella no tiene)-. Siempre me culpabilizaba a mí misma con que yo podría haber hecho las cosas mejor, me culpabilizaba porque pensaba que yo les avergonzaba. Entonces me decía a mí misma que con el próximo tenía que hacer aún más cosas y mejor, pero además esconderlo, de manera que pareciera que todo lo había hecho él y era su propio mérito y no el mío, “si él no lo dice es que yo no tengo méritos y además si yo tuviera algún mérito no me pondría los cuernos”-eso me repetía yo, pensaba "seguro que a las chicas que son preciosas y muy buenas novias no les son infieles los chicos". Siempre me esforcé por “ser la (gran) mujer detrás de un (gran) hombre” para que no me dijeran “eres demasiado...” 

Resumidamente mi objetivo; interpretar el mismo papel pero actuando mejor cada vez. La cosa es que nunca se recibe más afecto por más cosas que hagas, lo sé, lo he intentado... La responsabilidad de todo esto es mía (digo responsabilidad porque no me gusta decir culpa, ya me he torturado bastante), ellos ya eran así, (unos más y otros menos) el problema de hacer, dar y amar demasiado era mío y llevo un año poniendo remedio, creo que no lo estoy haciendo nada mal... Aún no he llegado dónde quiero pero como se dice coloquialmente; os juro que me lo estoy currando mucho.

El 2012 ha sido pues el año del fin de mi anterior mundo. Estoy elaborando cosas muy difíciles pero que me parecen muy necesarias, pienso seguir por este camino y escribiendo qué tal me va...