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miércoles, 27 de marzo de 2013

Anna Karenina

     
Me resultó muy sugerente la historia que desconocía de Anna Karenina y no he podido resistirme a escribir sobre aquello que me hizo reflexionar.

    Por supuesto deseo todos y cada uno de los tocados que lucía Keira Knightley y no me importaría tener también el vestuario y joyas de ensueño incluidas. Pero, si bien la moda es fascinante en la película me parece que el mensaje es también de lo más inspirador.

Para mí el tema de fondo es la autoestima, o mejor dicho, la falta de autoestima.



En esencia tenemos a una mujer fuerte, muy avanzada con respecto a sus ideas respecto a cómo quiere vivir su vida, al margen de los usos y costumbres de su época. 



La mujer de finales del XIX no se planteaba el divorcio, el divorcio era su ruina. “Son leyes hechas por hombres para beneficiar a los hombres”. La propia Karenina le insiste a su cuñada para que perdone a su hermano por haberle sido infiel porque de todos modos se quieren. El hecho de que le haya puesto los cuernos con la niñera al más puro estilo Jude Law, más que parecer no tener ninguna importancia es que directamente no la tiene. Los hombres casados a finales del XIX, (tal y como se refleja en la película), en cuanto su mujer perdía apetencia sexual o no les resultara sexualmente atractiva, pasaba a ser; un simple cuerpo con capacidad para el parto, una esclava responsable del cuidado de la casa y de los hijos, siempre dispuestas a que sus maridos -con perdón de la expresión- infieles, bebedores y puteros dispusieran sexualmente de ellas como una simple ayuda para su propio desahogo sexual... Y claro, como un día “se quisieron” como ambos “se quieren” a pesar de todo, el deber de una buena y fiel esposa es perdonar y dar a luz otro hijo para que la hombría de ese hombre se vea engrandecida a medida que crece el vientre de su mujer embarazada... A esto lo llamaban amor.



     
En este ambiente está el personaje de Anna Karenina, la antítesis, la mujer felizmente casada con un santo varón que la ama y la hizo madre de un hijo. Ella podía ser libre (porque su marido se lo permitía, evidentemente, ya que estamos en el siglo XIX), pero era libre para hacer lo que quisiera y en esta libertad Anna encontró la pasión y el amor.


Había un filósofo llamado Sternberg que sostenía que las relaciones sanas de pareja debían formarse mediante un triángulo equilátero cuyos vértices fueran: intimidad, decisión/compromiso y pasión. Yo no puedo estar más de acuerdo, la perfecta armonía de estos tres elementos crean una relación perfecta. Y es cierto que el amor no son matemáticas, pero si analizamos esta proporcionalidad perfecta colacionándola a la relación de Karennina y su marido, más que un triángulo equilátero nos queda un “churro” muy bien apañado. Mi opinión es que el santo varón no satisfacía la pasión de Anna, aunque fuera perfecto en lo demás. Anna ni sabía (como muchas en su época) lo que era la pasión,  me parece precioso que una persona viva ese sentimiento al menos una vez en la vida. Admiro su valentía de dejarlo todo, dejar lo fácil y cómodo de un hogar familiar con un marido rutinario en alcoba por una historia de amor que quiere vivir hasta sus últimas consecuencias. 
Así pues, Anna tiene un amante y su amante, haciendo honor al nombre, la ama y ella a él. De este gran amor (y así es como deberían llegar al mundo todos los bebés) nace una hija. Él está absolutamente enamorado de Anna y no cesa en demostrarlo pero la hija es bastarda, no pueden tenerla con ellos. Lo hace todo por ella, todo por hacer feliz a su amante. Pero ella no lo es. Se siente culpable por cómo dejó a su marido, socialmente está arruinada y marginada y eso la desquicicia. Su amante hace todo lo que puede por consolarla pero ella está cada vez más fuera de sí y empieza a beber, a exigir y demandar, disparates de una mujer visceral que no sabe manejar tantas emociones y ama, bebe, grita, se enfada y se vuelve cada vez más celosa y posesiva. Su amante cada vez pierde más libertad voluntariamente, cada vez le cede más de sí mismo para que ella sea feliz, pero ella no le cree. Ella no cree que él la ame como dice, ella cree que él le es infiel, sólo piensa (y lo peor es que también lo dice) que cuando él no está con ella, él frecuenta burdeles y está con otra más joven. Pero resulta que no, que este Don Juan estaba enamorado, no necesitaba más burdeles, ya había ido; ni más mujeres, ya hubo demasiadas. Estaba enamorado, muy enamorado...

Ella enloquece, por no poder ver a sus hijos cuanto quisiera y por sus irrefrenables e infundados celos. Tanto es así que se suicida absolutamente incapaz de asumir que sí, que la aman de verdad su ex marido y su amante. Absolutamente desbordada por todo lo que le pasa, por las críticas, los murmullos, por no poder ser vista en público a penas. Por haberse divorciado y estar con otro hombre en público... Por vivir, por amar libremente, por elegir qué hacer con su vida todos la acercaron a las vías del tren para mí, pero ella, por no quererse (y eso que recibía mucho amor) saltó al tren y se mató.
Moraleja: por mucho que un hombre, o incluso dos, te digan eso de "te quiero, te adoro ¿te compro un loro?" Si tú no te quieres, ni estás bien contigo misma para poder recibir amor de otro, estás perdida.



HOY.

¿Realmente hemos evolucionado tanto las mujeres desde el siglo XIX hasta hoy?

Me entristece y me enfurece observar demasiados paralelismos entre la mujer de hace dos siglos y la de nuestros días. Por doquier veo a mujeres carentes de autoestima y que no sólo carecen de la misma, sino que ni se lo plantean. Ni se plantean qué les pasa ni por qué narices no pueden estar solas bajo ningún concepto. La solución siempre es un novio que refuerce la misma. El que sea. ¿Por qué elegir? Tiene que ser este, el de justo al lado de mi casa, porque imagínate... Es que si no estoy con él ya no puedo estar con nadie más en mi vida y ya ni me caso, ni me puedo ir a vivir con él ni tenemos hijos y lo peor de todo. ¡Imagínate que se lo lleva otra!, todo el esfuerzo que YO he hecho para que él sea lo que es y se lo va a llevar otra por la cara y ya se casarán y serán felices y yo pues con un montón de gatos, vieja y sola. -Por si queda algún resquicio de duda estoy siendo sarcástica.


     No dejo de horrorizarme en mi interior (porque en el exterior ya he dado esta batalla por imposible tratando de abrir los ojos a personas, especialmente mujeres a las que aprecio, para que no se dejen embaucar. Pero nadie aprende nada por boca de otro y por lo que veo ni aunque lo experimenten una o veintiuna veces) Digo esto porque hay que volver siempre con el mismo ex, cuantas más veces mejor, cada vez duele mejor y hay que seguir haciéndose daño por tener pareja, para superarlo y hacerse fuerte a solas no, pero para tener pareja lo que sea. Bueno y ya si en vez del mismo de siempre puedes enlazar uno con otro cuando te dejan como quién hace punto de cruz para no estar ni un momento contigo y darte cuenta de que tienes un problema de dependencia emocional severo, eso ya es fetén. 

¿Por qué opino que NO hemos evolucionado tanto cómo creemos? 

       Como decía, me horroriza ver que a día de hoy hay una grave pandemia extendida; la mujer dependiente. Parece que no hemos evolucionado mucho desde 1877, desde aquellas mujeres cuyo hito de vida era casarse y ser desfloradas burdamente para procrear cuanto antes.

    Sí bueno, ¡qué radical eres, qué exagerada! me diréis. Y es que realmente tal vez hemos progresado en cuanto al sexo y digo tal vez porque ese es otro tema. Pero en lo que respecta a como entendemos y manejamos la libertad femenina, hemos involucionado si cabe. 
    No paro de toparme, hasta la extenuación y el hastío personales, con mujeres que no saben estar solas bajo ningún concepto. Es lo único importante en sus vidas, emparejarse. Y así, por tener una pareja dejan algunas sus estudios, otras sus trabajos (“porque a mi novio no le gusta verme de camarera en una discoteca ¿a qué hombre le gusta que babeen por su novia?”), no van de viaje “porque mi novio no me deja, paso de tener bronca”, no salen de fiesta porque “a ver yo tengo novio ahora, no quiero tener problemas”. Dejan a sus amistades apartadas porque ahora tienen novio y eso aunque vaya a durar sólo dos meses es lo más importante, da igual si se ha muerto tu padre o tu periquito Casimiro, ellas ahora tienen novio y el eje de la Tierra es su noviazgo, la misma Tierra rota sólo desde ese noviazgo.-Por si hay duda estoy siendo cínica.

      Mujeres de “paso de que mi novio me vea vestida así y me eche la bronca por ir en vestido”, novios que rompen vestidos a sus novias para que no se los puedan volver a poner (yo lo he visto).

     Con 17 años tuve una amiga cuyo novio le pegaba palizas, ella estaba en el suelo y él le pateaba el estómago -me contaba. Además este hombre que no ha conocido a su padre le rozaba los nudillos contra la pared de gotelé para que le sangraran las manos, si lloraba, golpe; si gritaba, golpe... Él la apartó de todas sus amistades, -(cuidado, mucho cuidado, con los hombres que hacen eso)-. Nos veíamos por las noches cuando él trabajaba, yo iba a verla a escondidas y llevarle tabaco a su preciosa cárcel de amor “he pensado en dejarle, pero me pide perdón. Ayer me compró flores, él lo intenta... Pero pobrecito, se droga y él me quiere, no lo hace a posta, es el amor de mi vida”. Fueron años. Años de golpes, vejaciones y malos tratos. Es un ejemplo extremo de como llevar hasta las últimas consecuencias esta obligación social, este deber autoimpuesto de tener novio como sea y quién sea. Es un ejemplo extremo de en qué puede derivar no saber estar sola, es una instantánea muy clara de hasta dónde se puede llegar.

      A día de hoy, como pasa en la película, a una mujer divorciada se la estigmatiza ¡aun a día de hoy!. Un hombre divorciado es normal “algo le pasaría con esa, algo le haría”. 
Suele pasar también a las mujeres divorciadas, que padecen los súbitos celos de sus amigas casadas, las cuales las repudian y marginan porque temen que al estar divorciadas vayan a la caza de sus maridos. Cuando en la mayor parte de los casos, una mujer divorciada sólo quiere estar en paz, estar consigo misma y rehacer su vida, no destrozar matrimonios ajenos. Un divorcio no es plato de buen gusto para nadie, aunque sea algo necesario, es un trance muy difícil. Pero este es el neo machismo señoras, este es el machismo y el sexismo de mujeres contra mujeres. El machismo que estamos aprendiendo y adquiriendo y con el que se nos bombardea por todas partes... Aun escucho con pasmo a chicas de mi edad decir eso que debería haber fenecido con nuestras tatarabuelas de “si este le ha puesto los cuernos a fulanita es porque ella no debía de querer tener sexo”. -¿¿¿¿PERDONA????

       Chicas que vuelven con el novio de siempre porque tiene que ser ese, no se puede estar sola, hay que volver con el de siempre “porque yo no sé estar sola”. -Bueno, yo cuando nací no sabía hablar y ahora coordino y hasta subordino.

        Novias que sólo pueden comer lo que les dicen sus novios que es bueno comer para cuidarse y adelgazar (yo lo he visto). Novios que llevan un tupper con lechuga y zanahoria a sus novias para que no engorden, novios que les preguntan “qué has comido, no me falles”. -Hablo de mujeres que podrían ser modelos, no de personas con obesidad cuyas solidarias parejas les ayuden ante la dificultad de perder peso...

       Mujeres que se quedan durmiendo en casa mientras sus novios salen de fiesta (porque ellos sí pueden salir) y en la mayoría de estos casos ellos salen a ligar por ahí porque la novia es algo fijo y cómodo pero aburre.-Qué curioso, tal y como en 1877.

        Mujeres que te miran con cara de tienes-que-ser-un-alien y te dicen ¿y tú de chicos nada de nada? ¿Y aquel chico que un día te saludó que te dijo bla bla bla no te ha llamado? ¿no le has llamado?... ¿y el de la cafetería de aquel día qué tal?, ¿tampoco?, ¿y no te gusta nadie? ¿Pero no tienes ganas de conocer YA a alguien y de tener novio? Pero mira a ver qué haces tía, que tampoco no hay nadie perfecto y ahora las de 18 vienen muy bien enseñadas...Te vendría muy bien estar con alguien para distraerte … ¿Y no volverías con tu ex? Pero, ¿ y si te lo pidiera sobre la Torre Eiffel a la luz de las velas y te dijera que se arrepiente de lo que te hizo? ¿eh ? No volverías? Yo no sé como puedes estar sola tía, al menos para distraerte yo que sé...

-¿Y si me dejáis en paz y os vais a por pasteles de Ikea y te preocupas de ti y de tu vida? ¿eh? ¿no te apetece meterte en tu vida? No sé, alomejor eso te serviría para dejar de cuestionarme y darte cuenta de que la vida no es una lucha constante por tener un novio sea el que sea. Alomejor es que estas tan condenadamente obsesionada con el tema que ni ves nada más...



     En conclusión, entiendo que una persona yerre una vez. Todos tenemos derecho a equivocarnos, pero a partir de la segunda se trata de una opción (de vida). Dejar tus amistades, tu vida y todo para darlo todo por una relación una vez en la vida es comprensible y dispensable. Pero luego, uno puede pensar que cuando eso termina se queda uno sin nada donde guarecerse y sin nadie en quién apoyarse. Y quedarse sin absolutamente nada porque lo apostaste todo por una historia de amor, a falta de un adjetivo más elaborado, es muy duro. Si es lo suficientemente duro, no lo repetirás muchas veces más. Si lo has pasado suficientemente mal por amar demasiado y entregarte demasiado demasiadas veces no volverá a ocurrir y te atreverás a estar sola porque habrás aprendido convenientemente el precio de estar mal acompañada por no estar sola. Pero para eso no hay que sufrir sólo de boca, hay que haberse partido la boca contra el suelo varias veces (en mi caso fueron cuatro) y el corazón... bueno, de corazón tendrás suerte si te queda algo con tanto destrozo...




lunes, 4 de febrero de 2013

Sobre el amor y el Derecho

Érase una vez Julieta, que cursaba catorce asignaturas de la licenciatura, hizo dos cursillos de libre configuración, 2º de alemán y 3º de inglés en la EOI.


Me quedaron asignaturas para septiembre, entre otras Derecho Constitucional 4'7.


Se acercaba el fatal desenlace, a la madre de Alejandro por terrible desgracia le quedaba poco tiempo de vida, a finales de verano se cumpliría el “como mucho un año” que dijeron los médicos. Así que, desde hacía casi un año yo deseé con toda mi alma parar el daño, quería -aunque suene estúpido- sufrir por él todo lo posible para evitarle sufrimiento, protegerle con mi vida si hacía falta. Qué impotencia sentía de ver que lo que más he querido en la vida se iba a llevar tal golpe y yo no podía hacer nada por evitar el mismo, pero sí podía hacer absolutamente todo lo demás por él y si hacía menos por extenuación, sentía que me estaba portando mal con él y que le estaba queriendo menos. Yo quise hacer tanto como hice sin que él se diera cuenta de todo lo que yo abarcaba, me parecía más bonito así “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha”. Él nunca me dijo que parara, ni que yo hacía demasiado, nunca se dio cuenta de que yo estaba agotada física y psicológicamente, se lo escondí muy bien o él no quiso verlo, asumo ambas cosas.

En junio y con ese panorama, solicité el traslado a Oviedo, mientras mi Rotenmeyer interior me decía “eres una egoísta, le vas a dejar aquí solo, habiendo perdido a su madre... ¿quién cuidará de él?” Íbamos a irnos juntos allí antes de la enfermedad de su madre, antes de la tragedia. Me aceptaron pero él no podría acompañarme, ni siquiera me parecía ético preguntarle tal cosa, me parecía de ser mala persona comunicarle mi deseo de estudiar fuera, pese a que era nuestro proyecto antes de que empezara a terminar todo, vivir juntos en Asturias era nuestro proyecto y mi sueño, tenía 21 años... Yo me sentí traicionarle, sentí que lo abandonaba si me iba porque mi Rotenmeyer interior es muy mandona. Irme no era mi manera de entender el amor, no hizo ninguna falta que él me dijera “te necesito aquí conmigo”, lo hice todo yo sola y él no tiene la culpa de nada; así que tiré mi carta de admisión y mis sueños de estudiar mi carrera fuera de aquí por él, directamente a la papelera, Rotenmeyer hizo una mueca de satisfacción, se colocó mejor el chal de lana y me dijo “has hecho lo que debías, no sé en que estabas pensando al solicitar una plaza lejos de él, en estos momentos”.

 Amar demasiado, exponente infinito:

Vacaciones de verano, rutina diaria durante dos meses. Llevando casi un año haciendo demasiado, amando demasiado, fuera de mi sitio.

        Llevaba casi un año durmiendo 5-6 horas diarias como máximo. Por las mañanas; estudiar, llamar a su casa en los descansos de estudio para que se sienta arropado. Comer, reunir al grupo de amigos en el bar de siempre para el café, así él se sentiría bien y acompañado; quedar con su mejor amigo para que lo acompañara al trabajo en coche. Volver a casa estudiar dos horas más, ir a casa de Alejandro hacer lo que hiciera falta, salir de allí siendo fuerte, irme llorando en coche por ver como estaba su madre... “Eres una blanducha, tú no tienes que llorar”. No quería llorar ante todos, ellos tenían motivos, yo no debía, debía ser fuerte. Enviar mensaje a Alejandro sobre las siete que tiene poco trabajo y no molesto preguntando qué le apetecía que cocinara para la cena. Estudiar hasta las once y media de la noche.

      A partir de las once y media estamos en prime time “empieza la función”; cocinar lo que me ha pedido por mensaje de texto y algo más que le pueda gustar y hacer sonreír, algo que no sea repetido de otro día, “estoy muy cansada no puedo pensar, estoy muy cansada” llorar, “no llores no te dará tiempo a tener la cena lista ¿te parece que estas albondigas están bien esféricas?, hazlas mejor anda"... Cena hecha, tapar la cena para que no se enfríe, preparar zapatillas en la entrada junto a la puerta, percha para la ropa del trabajo que no se le arrugue, tabla de planchar y plancha por si acaso, prepararle ropa cómoda para estar por casa. Poner la mesa, servir la cena “está a punto de llegar, date prisa”. Lavarme la cara, “se nota que he llorado, tengo que maquillarme muy bien” taparme las ojeras nivel: “como no me ponga aquaplast...” Ponerme el perfume que le gusta, poner buena cara, sonreir, sonreir mejor “necesita positividad, no necesita que llores, ayúdale”. Preparar crema de aloe-vera en el salón para masaje de pies después de cenar, “pobrecito, tantas horas de pie trabajando, pobrecito, va a perder a su madre y yo no puedo hacer nada”. Hacer sitio en la mesa del salón para que podamos estudiar, elegir una película por si no tiene ganas a de estudiar hoy. Pensar cosas graciosas o divertidas que contar durante la cena, si no quiere ver una película ni estudiar iremos a tomar algo, debo pensar un sitio que le pueda gustar “¿no irás a preguntarle adonde quiere ir? Tienes que anticiparte por si no le apetece hacer nada ¿es que tengo que pensar yo en todo? ¡esfuérzate más!”... Timbre: “ya está aquí”, mirarme en el espejo de la entrada, “¡por el amor de Dios puedes poner buena cara y sonreir vas a deprimirlo!”


-Hola amor, ¿qué hacías?

-Nada, estudiaba un poco... Dame la ropa cuando te cambies, tienes la cena en la mesa voy a seguir estudiando, mientras te cambias y luego te acompaño mientras cenas.

[…]

-He pensado en no examinarme de inglés y alemán, constitucional me está llevando mucho tiempo...

-¿Tú? Pero si los idiomas son lo tuyo, tú puedes aprobarlo, yo no lo dejaría, si lo dejas te arrepentirás vé y ya veremos. Tú sabes mucho inglés, ¿vas a dejarlo por lo que me está pasando?


“Eres una maldita bocazas, ahora él piensa que estás cansada y le estás quitando sensación de normalidad en su vida, si él te ve capaz eres capaz de aprobar también inglés y alemán, no has debido decir eso, ahora pensará que él te supone una molestia ¡debería darte vergüenza!, le has hecho sentir mal, con todo lo que le está pasando y le has hecho sentir culpable ¿de qué vas?”

-¡No, no! si ya ves tú, no me cuesta nada... estoy estudiando, es sólo que estoy un poco vaga, ya sabes que soy una perezosa para estudiar en verano, tienes razón tengo que ir a los exámenes, no sé en que estaba pensando – reza porque se haya creído esa patraña o verás.

-Aprobarás, estoy seguro. Eres muy inteligente, te admiro muchísimo por ello, flipo contigo...

“¿Has oído eso maldita quejica? Eres inteligente y él cree que vas a aprobar; si no vas y sobretodo si no apruebas lo harás sentir mal, él pensará que si no fuera por su madre tú habrías ido a tus exámenes así que menos llorar y más hacer, ¡haz el favor de presentarte a los exámenes de la EOI! Y por cierto, no olvides pensar en quién estará con él mientras tú te examinas, por si a su madre le pasara algo justo en tus exámenes que no esté solo, ocúpate de eso también, él dice que tú puedes”.
Finalmente, llevarle a su casa en coche a las 4 o 5 de la madrugada.



[…]



        Después del funeral, “mañana tienes exámen de Constitucional, despídete y estudia hasta las 3 a.m, encárgate de saber como y con quién va a quedarse él”.

-Julieta, mañana aprobarás -me dijo solemnemente una de las hermanas de Alejandro- nuestra madre te ayudará, yo se lo pediré.

“No llores, maldita blanducha o te juro que te meto un puñetazo, ya has llorado en el funeral y no tenías que hacerlo, tienes que ser fuerte por él, sonríe y contesta algo agradable”

-Gracias, yo me sentiría muy halagada de su compañía, me voy a la biblioteca, en cuanto acabe el exámen vengo a veros.

“Cómo suspendas, vas a decepcionar a tus padres que te han dicho que estudiaras y ayudaras a Alejandro en todo, a las hermanas de Alejandro que mira lo que te han dicho; nada menos que “nuestra madre te ayudará” como suspendas no tienes perdón, piensa en lo orgulloso y contento que estuvo Alejandro con tu sobresaliente de inglés, tienes que aprobar constitucional... Como suspendas no tienes perdón”.

[...]

Derecho Constitucional: septiembre 2008, nota final; 4'8. En la revisión; “Usted señorita no sabe estudiar, con su método de estudio no va a aprobar quinto en la vida, tal vez debería usted, no sé, subrayar en colorines, es extraño que haya llegado hasta aquí, no todo el mundo puede aprobar en esta carrera y no pasa nada por ello, hay más opciones en la vida, piénselo...”



"Bueno, he aprobado 11 de 14, inglés y alemán y he hecho todo lo que he podido por él y su familia". Has fracasado, sabes que constitucional era la difícil, lo otro no es para tanto... Reza porque a él no le dé pena que hayas suspendido, si se pone triste o se decepciona será por tu culpa, debiste estudiar más...”



[…]

Años más tarde, sin Alejandro, sin nuestros amigos, sin padre, en convocatoria de gracia y sobretodo conmigo misma he aprobado Derecho constitucional. A Rotenmeyer la he mandado a fregar, aún sigue dándome órdenes y presionándome, suele decir “todo el mundo ha acabado ya la carrrera menos tú porque eres una blanducha fracasada, ya tendrías que haber terminado y no ser la última como siempre”.

Yo por mi parte salí de casa, cerré la puerta. Me dió pena que no pudiera alegrarse por mí, pero Rotenmeyer siempre está enfadada. Aunque sea tarde, me ha costado mucho esfuerzo conseguir esto y aunque ella diga que no, creo que tengo derecho a estar contenta por mi pequeño gran logro. Así que me fui a brindar por mi aprobado y por el tiempo que hace que no amo demasiado a tal nivel con un glamuroso Ginger grape.

Continuará.



Las imágenes pertenecen a la película “la sonrisa de Mona Lisa”, muy recomendable para reconocer patrones no tan lejanos en el tiempo. Patrones que he reproducido, conductas con las que me sentí algo más que identificada cuando vi la película y que, en gran medida, he narrado en este post. Si os apetece, la recomiendo.


miércoles, 16 de enero de 2013

Mi clásico de cine

Conozco bien la película; no hace tanto tiempo desde la última vez que la rodé. Conozco el reparto, a mi "amado" actor principal... He oído hablar de esta nueva actriz revelación, sé lo que hará con ella, lo sé y lo veo con una mezcla de compasión y celos... Celos por no ser yo ¿pero quiero ser yo realmente?
 Conozco los decorados y siguen sin gustarme pero son familiares... Conozco el guión, el principio, el nudo y el desenlace fatal. Conozco cómo y cuánto duele...





La asistenta, Petrusca, me habló en el camerino, mientras me empolvaba la nariz.



-Olvídalo, deja los barbitúricos, deja de beber y fumar, deja a ese pobre diablo, no puedes volver a estos rodajes..

-¡Soy la diva Petrusca!, ¡la actriz principal!, bebo para calmar mis nervios, esa chiquilla no sabe nada del mundo... Tan pronto la posea él se cansará de ella... A mí no me importa esperarle.

-¿¡La actriz principal!? Yo sólo veo una estrella apagarse, sólo veo a una mujer atormentada consumiéndose entre bambalinas a la espera de un milagro... ¡Por el amor de Dios! Él es un casanova y tú lo sabes...

-Puedo despedirte tan pronto cómo me plazca, no lo olvides, Petrusca, tráeme otro brandy y ¡ah! No olvides pasar por su camerino y decirme si está con ella, quiero saber si la llevará a su hotel...

-Rita, ya sabes que está con ella... Encargó Moët Chandon, la docena de rosas blancas habitual y fresas.

-Bien, entonces ya queda menos... ¿Recuerdas cuándo lo encargó para mí...? Yo fui feliz, fui feliz en el pasado... ¡Cierra la puerta!, déjame sola. ¡Qué nadie me moleste!

-Rita, ház tus maletas, vé a Hollywood. Puedes dirigir e interpretar, conquístalos. No le esperes más, si no es ella será otra, nunca acabará, nunca será tu marido.

-No puedo irme sin él, no estoy casada... ¿Qué diría la gente? Ya sabes lo que piensan de una mujer soltera como yo y sola... ¡Y en Hollywood! No puedo producir y dirigir sin ser la esposa de nadie. Eso es cosa de hombres...

-A veces no hay que ser un hombre para labrarse la suerte de una, Rita, ¡se trata de tener pelotas! No de ser varón y te sobran agallas, por favor, excepto el pobre diablo que hace lo que quiere contigo, todos te toman en consideración y te respetan... Todos te admiran y valoran tu talento, él no lo admira porque no puede ver. Eres más grande que él y él lo sabe y te teme, no puedes empequeñecer por él...

-Estoy demasiado borracha para seguir esta conversación, ¡traéme otro brandy ahora!

-Claro Rita, llórale y bebe, sigue lanzando bocanadas de humo al espejo porque a él le pareces muy sexy al hacer eso, luego vuelve a tomar otra copa... Pero eso no hará que él te ame, ni que salga de su camerino dónde se divertirá con todas las jóvenes actrices de esta ciudad ante tus tristes y ebrios ojos que lloran por un hombre que no vale lo que el tabaco que fumas... Tu destino no es acabar entre alcohol y barbitúricos como la ambición rubia, él no es tu gran amor, es tu último dolor...

¿Sabes qué desearía? Desearía traer tus toallas de algodón egipcio dentro de un año y no encontrarte aquí. Desearía ver una nota sobre tu tocador que dijera. “Querida Petrusca, dos puntos, estoy en Hollywood, dónde pronto estrenaré mi película, la cual dirijo e interpreto. He cambiado el final, ya no muero al final de la película y él se queda con la joven actriz revelación.

El nuevo final es: yo cojo un avión y él está en su casa. Llora sentado en la cama de su dormitorio mientras su nueva mujer -a la que no ama- se pone una bata de raso en el baño en suite de la casa dónde viven. Ella se arregla frente al espejo dónde yo me miraba tantas noches y se sabe hermosa retocándose coqueta el pintalabios que ha de desaparecer a besos en unos momentos. Luego se atusa un poco uno de sus bucles rebeldes ajena a lo que a él le pasa mientras tanto. Gary llora silenciosamente, se le escapan las lágrimas de sus ojos egoístas sin que ella -su joven esposa Eva- lo vea ni lo note, sintiéndose bobo, porque va a hacer el amor, una vez más, con la mujer que tiene en el baño en suite de su casa y en lo más profundo de su corazón sabe que la que le habría regalado el mundo y le habría amado para siempre está cogiendo un avión y se marcha del país. Él, de soslayo se permite mirar la cama dónde tantas noches me abrazó y se lamenta, pero no le gusta la sensación ni puede asumirla, así que se prepara para yacer con la joven esposa que él ha escogido y con la que pretende llenar su vida sabiendo en el fondo y en la superficie que no la ama, pero tiene gran devoción en repetírselo a sí mismo. Cree mi pobre Gary, que a fuerza de repetirse que ama a la joven Eva la acabará amando y será feliz con ella. Entonces, apesadumbradamente, una voz en off representando la de Gary dice ¿si yo hubiera sido valiente y no la hubiera dejado marchar...?

Yo sonrío, tomo una botellita de soda en el avión, ajena a la escena conyugal y de alcoba de los amantes, ya no bebo ni fumo con la boquilla que me regaló él. Sonrío y aparecen los títulos de crédito.



Ya me dirás que te parece mi película, se estrenará pronto.



Soy feliz Petrusca, recibo tres docenas de rosas rojas cada semana con una tarjeta de papel crespón en color lavanda. Me he ganado el respeto de la crítica.

Voy a la ópera y al teatro a menudo con ese director ruso del que me hablabas y que decías que yo -y toda mujer con gusto- debía conocer. Ha insistido en cortejarme, no siento la pasión que sentía por Gary, pero me hace feliz y le amo por ello, no pienso volver a la ciudad...”


Voy a aprobar para subirme a ese avión. 
Me tomaré un grande mocha con doble shot de café y pasearé con la ciudad, no por la ciudad, sino con ella; de camino al trabajo, bajo el cielo encapotado pensando sólo en "va a llover otra vez, qué alegría". Trabajaré en los establos de Camden Town, en una pequeña tiendecita de segunda mano porque ya terminó mi contrato poniendo cafés en Oxford St. Me encantará mi trabajo, mi nueva vida por la que tanto luché y me pondré de mal humor en el metro, ajena por fin a la escena de alcoba conyugal de los amantes. Ya no diré eso de “quiero que en tus noches vacías, mientras ella te mira, mi recuerdo en sus ojos no te deje dormir”

Mi frase será la final de Rhet Butler en “lo que el viento se llevó”: “francamente querido, no me importa”.

Seré feliz sin él, seré feliz conmigo aunque sea lo último que haga porque ya morí en esa película y no tuve fuerza para escribir otro final ni cambiarlo. Ahora no sé si la tengo, pero lo estoy escribiendo que no es poco.


jueves, 10 de enero de 2013

Nueve semanas y media

      Seré muy breve porque me juego algo tan importante como licenciarme con un exámen que tengo dentro de muy poco.



       Pero tan importante en la vida como los exámenes -o más aún- es el sexo, y ahora que he dicho la palabra mágica para captar vuestra atención quería dedicar unas líneas a comentar la erótica “nueve semanas y media” que vi ayer por primera vez y de la que he reflexionado algunas cosas.



       Hace poco hablaba con una amiga de la terrible tragedia -de la que Sófocles no mencionó nada en absoluto- que supone “el buen sexo en las relaciones destructivas o en las malas relaciones” -el encomillado constituye un capítulo del libro “las mujeres que aman demasiado” y no es una coincidencia que así sea-. Estábamos de acuerdo las dos en que más allá de la calidad de la técnica sexual, lo embriagador era esa... Magia, ese sentimiento, ese erotismo metafísico que el otro y sólo ese otro en concreto con nombre y apellidos nos hacía sentir...



    Por mi parte he recorrido bastante camino hacia la recuperación -pero no aún el suficiente- para admitir a regañadientes una realidad que me hará del todo impopular. El buen sexo en las malas relaciones son los padres, esto es, una ilusión de nuestra mente. Me explicaré mejor; es un espejismo adictivo, la pasión de las relaciones destructivas es como tratar de zafarse de la arena en la playa adherida a las manos, nunca se va del todo. Es muy difícil dominar la pasión al grado de intensidad que siente la mujer que ama demasiado. El espejismo es; ¿por qué con lo bien que nos va en la cama luego nos va tan mal fuera de ella? Si nos va tan bien en la cama es por algo. Porque juntos somos especiales...



Mi respuesta a la pregunta anterior es -y tranquilas que a mí tampoco me gusta lo que voy a decir-; porque intercambiamos el encuentro emocional e íntimo por el sexual ya que nos resulta más fácil y cómodo.

La parte emocional y de intimidad de la relación se daña de gravedad muy temprano, pero en el sexo todo es encuentro, “cariño” y “felicidad”. Por mi parte siempre he desconfiado de todo aquello que dice un hombre al desnudo literal en una cama o como decía Albert Espinosa: “siempre he desconfiado de los “te quiero” y los piropos que me dedica una chica en la cama”. Comparto absolutamente, siempre he desconfiado, pero también he tenido todos los deseos del mundo de que “esa vez” fuera cierto lo que me decía...



    Así que es verdad; cuanto más destructiva es la relación, directa y proporcionalmente más bueno es el sexo. A los/as que os parezca un consuelo o una pasada esto que acabo de decir, no sonriáis tan pronto. La cosa es que la "mujer que ama demasiado” además de prostituirse emocionalmente; -(esto es por ejemplo, dar todo el corazón porque te inviten a ir a tomar un café pagando tú y no él)- acudimos en peregrinación al sexo para solucionar todos los males de nuestra relación destructiva. Normal, nos lo pasamos tan bien en la cama, seguro que si para solucionar problemas de pareja hubiera que limpiar juntas de baldosa de rodillas lo pensaríamos dos veces... ¿Para qué hablar o discutir pudiendo hacer el amor y sentir al otro? Este parche alomejor a veces dura el lapso de tiempo “nueve semanas y media” y a lo peor dura años. Cada vez nos entregamos más, nos consumimos más el uno al otro en el sexo. Pero post-coitalmente -(quién quiera, si lo piensa, que lo admita)- te sientes cada vez peor porque empieza la ansiedad de preguntarse cuánto tiempo va a durar esa aparente calma entre los dos, cuándo habrá próximo encuentro. Eres esclava de la relación y de él y sus deseos, pero como os lo pasáis tan bien, se te olvida qué sientes al despertar sola en su casa y mirar alrededor, se te olvidan sus desplantes y sus faltas de respeto porque el sexo es tan apoteósico que lo vuestro tiene que ser mágico, tiene que ser auténtico, tiene que ser AMOR.

    
      Qué difícil es renunciar a esa intensidad sexual que hace que en nueve semanas y media parezca que conoces a tu amante de toda una vida, qué difícil es zafarse y no prostituirse a él emocional y sexualmente sintiendo y practicando semejante atracción fatal.Pero difícil no es imposible.

Yo personalmente, que he podido dejar de fumar, puedo testimoniar que zafarse de la pasión destructiva no es nada fácil, pero cuando ya has sufrido demasiado no tiras la toalla y sigues luchando contra eso porque vale la pena labrarse una vida en paz y calma. Vale la pena la garantía de saber que no es un juego el hecho de relacionarse en pareja cuyas sórdidas reglas (del juego) sólo conoce él y luchar por no vivir en una película erótica. Yo no digo que la película no esté bien, pero en el fondo ella se conforma -(que no es poco)- con el sexo pasional en un callejón porque él no quiere ir a ninguna fiesta con ella, no quiere hacer nada salvo acostarse con ella, no quiere conocer a sus amigos... ELLA NO LE IMPORTA UN CARAJO. Y eso, más tarde o más pronto aunque queramos engañarnos, lo vemos y sentimos todas llegado el momento si es que alguna vez hemos tenido una relación así.


    Yo no había nacido cuando se estrenó esta película en 1986 pero estas historias siguen pasando hoy. Y cuando pasan,-como me pasó con César-, a veces tras nueve semanas y media hay que ser sensata y decir llorando como dice Kim Basinger al final de la película: “demasiado tarde, me estás destrozando y ya no lo aguanto más ¿no lo ves?”.



     El problema es que él, en ese momento y durante las muchas noches a solas contigo misma que están por venir, se te queda pegado como la arena de playa en las manos y te enreda con cosas como “no esperaba sentir tanto por ti”. Y tal vez tú quieras aguantar más, una vez más “a ver si esta vez”... Pero tranquila que a pesar de lo que te dice él no está solo, enseguida se irá con otra a superar tu "dolorosa" pérdida...

   Cada uno decide cuánto y hasta cuándo está dispuesto a seguir sufriendo. Y aunque es aburrido no vivir en una película erótica porque en el mundo real hay exámenes que aprobar, sin duda es más sosegado y mejor para la salud. Es tentador vivir así o volver a una historia así, pero si ya sabes cuánto duele y de verdad has aprendido dejaremos las películas para el cine, a él con su película erótica con la otra -(aunque duela mucho)- e iremos a aburrirnos un rato estudiando.


viernes, 19 de octubre de 2012

La fiera de mi niña: realidad y expectativa.

      Siguiendo con lo escrito ayer, he transcrito dos fragmentos de “la fiera de mi niña” (Cary Grant y Katharine Hepburn) para argumentar mediante los mismos por qué esgrimo que manipulamos sutilmente, que interpretamos a nuestro favor lo que el otro nos comunica y cómo victimizamos con el fin -otra vez- de manipular. -(Cuando pluralizo al escribir lo hago como recurso literario, no estoy acusando a nadie ni diciendo que todo el mundo sea igual, es una forma de expresarme).

      Aclarado esto último, tal y como escribí en el post de ayer esta película data de 1938 pero he observado formas de comunicación y relación en pareja que creo, siguen latentes hoy día.

He dividido el diálogo en dos partes: por un lado la realidad; que si bien es un diálogo cinematógrafico hay muchas frases hechas que utiliza Susan con las que me he identificado hasta un pasado no muy lejano. He puesto en “negrita” las frases de Susan que me parecen propias de victimizar y manipular, dos conductas arquetípicas en “la mujer que ama demasiado”.
Las frases subrayadas son lo que me parece el mensaje claro y conciso que David le quiere transmitir a Susan y que ésta no quiere escuchar, ni aceptar, ni respetar. A su vez, la reacción de Susan, me parece absolutamente extrapolable a nuestros días.
         La parte de realidad me parece una “coreografía” que se sucede durante todo el diálogo (comparable a lo que ocurre con las relaciones destructivas). La coreografía de Susan consiste en buscar una respuesta emocional de David “soy tu esclava” le dice a título de broma, al no tenerla, busca una respuesta sexual. "No estaría bien volver a casa y echarnos a dormir" (cada uno en su casa o cada uno en su cama). Siempre es más fácil obtener una respuesta sexual en un hombre que la emocional, utilizar el sexo para que el otro haga lo que yo quiero es manipular. Y en última instancia, fracasado el ofrecimiento emocional y sexual, victimiza con la incendiaria y provocativa frase de “con todo lo que he hecho por ti”. Entonces volvemos al principio, como en un baile repetimos los pasos. Buscamos la respuesta emocional dando pena al otro “sé cuando estoy de más, no te preocupes por mí”, “no me quieres” … “ya veo que todo lo que hago no sirve de nada”...
        Finalmente, consigue Susan manipularlo, consigue que él “quiera” que ella se vaya con él. Él se pasa toda la película rechazándola, diciéndole que ama a otra mujer y que se va a casar con ella. Pero Susan es muy tenaz, lo ama y hará lo que sea para conseguirlo. (Recuerdo que para la mujer que ama demasiado, luchar por el hombre que ama, -para conseguirlo- ,es tan natural como respirar. Lo hace de forma inconsciente, luchar por conseguirlo no es una opción o un capricho, es una necesidad vital para luchar contra su mayor temor: estar sola).

REALIDAD:
-Diga mi señor soy vuestra esclava Susan.
-Susan cállate, oye así no iremos a ninguna parte. Debes de estar muy cansada sugiero que volvamos a casa.
-¡Oh! No podemos hacer eso ahora, hay una inocente fiera suelta por ahí, no estaría bien que volviéramos a casa y nos echáramos a dormir, no sería justo.
-No me has entendido bien, quiero que tú vuelvas a casa.
-¿Qué vuelva yo?¿De veras quieres que yo vuelva a casa? ¿Significa eso que no quieres que te ayude?
-No.
-Con lo que nos hemos divertido...
-Sí.
-¿Lo deseas después de todo lo que yo he hecho por ti?
-Sí, eso deseo.
-Está bien, sé perfectamente cuando estoy de más y no te preocupes por mí, sé cuidar de mí misma.
(Caída estrepitosa, llanto melodramático)
-¡Dios mío! Susan, ¿te has hecho daño?¡Oh! Pobrecita...
-No, no me he hecho daño, no se trata de eso...Pero estoy muy triste David.-Sollozos-. Porque ya no me quieres.
-Sí, sí te quiero.
-Has intentado librarte de mí. No me quieres estoy segura.
-Tienes la cara manchada, no llores...
-Sólo eres cariñoso conmigo por todo lo que he hecho por ti y eso no lo aguanto.
-Deja de llorar Susan te lo ruego.
-Todo lo que hago es con la mejor intención pero ya veo que no sirve de nada.
-Sirve, ya lo creo que sirve...
-David, déjame ir contigo.
-Bien, de acuerdo Susan ven conmigo.
-¿Estás seguro que lo deseas? ¿Lo dices de veras?
-Sí.
-No te preocupes de mi persona y además si puedo hacer algo por ayudarte me lo dices y lo haré encantada.
-Pero no hagas nada hasta que yo te lo diga ¿eh?

-David ¿por qué subiste aquí al llegar yo?
-Porque te tengo miedo, por eso.
-No me tengas miedo, todo se arreglará.
-Cada vez que dices eso ocurre algo malo.

      Por otro lado, a la otra parte de diálogo la he titulado: la expectativa. La expectativa está tan interiorizada en la mujer que “ama demasiado” como su sistema sanguíneo. Ella no es consciente, en la mayoría de los casos, de que casi todo lo que hay de positivo en su relación destructiva de pareja es pura y simple expectativa, idealización y proyección en el otro de sus deseos más profundos e insatisfechos.
Esta parte del diálogo muestra el Gran Premio Final que espera obtener ella con su completa dedicación. “Si lo entrego todo sin medida, el otro me amará para siempre”. Ella se cree que con todo lo que hace, dice y entrega, el otro despertará enamorado para siempre. No sólo lo cree, el sentimiento más profundo e inaceptable para “la mujer que ama demasiado” y no se ha “curado” de esta patología es que él se lo debe. Empaticemos un poco. Susan, le ha buscado, le ha perseguido, amado, cuidado, lo ha dado todo, lo ama con locura, pasión y devoción y a cambio sólo le pide que la quiera. Sólo le pide eso y siente que él se lo debe por todo lo que ella ha hecho.
También lo necesita -(aunque ella no sea consciente o no lo diga en voz alta) -porque darlo TODO vacía el corazón de manera muy dolorosa. Si alguna se siente identificada conmigo, ya sabe cuánto duele...


EXPECTATIVA:
[…]
-Todo el mundo se pondrá muy contento.
-¿Y tú no lo estás? Demasiado tarde ¿no? Lo he estropeado todo...
-Oh, no.
-Sí lo sé y no trato de disculparme. David quisiera que entendieras lo que ha ocurrido; todo lo que he hecho ha sido para tenerte más cerca de mí, te aseguro que no había otra razón. Créeme, lo siento.
-Debería darte las gracias.
-¿Las gracias? ¿por qué?
-Sí. Bueno, acabo de descubrir que hoy ha sido el día más feliz de mi vida.
-¿Lo dices en serio?
-Nunca lo he pasado mejor.
-(Risa entusiasta) Pero si has estado conmigo David.
-Precisamente por eso.
-¿De veras lo has pasado muy bien?
-Con toda seguridad.
-¡Esto es maravilloso! ¿Y sabes lo que significa? Significa que me amas un poquito.
-No, te amo mucho.
-¿De veras?
-Sí claro que te amo sí.
-¡Oh! Eso es maravilloso porque yo también te amo.
-Deja de balancearte.
-No me balanceo. Susan para ¡te vas a caer! Mi brontosaurus, llevo 4 años trabajando en él. Cuidado, mucho cuidado no te sueltes, enseguida te subo.
-¡Oh David! Mira lo que he hecho, -brontosaurus arruinado en el suelo-¿podrás perdonarme? ¿Todavía me amas?
-¡Oh Susan!
(Abrazo final).

        Esta última parte, la expectativa, es una entelequia. -1En la filosofía de Aristóteles, fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona. 2.Cosa irreal-. Cualquiera de estas dos acepciones me sirve. Nada de la parte del diálogo llamada “la expectativa” va a suceder. Las relaciones destructivas entre mujeres que aman demasiado y el perfil de hombres con los que forma pareja está absolutamente abocada al fracaso. PERO SE PUEDE SALIR ADELANTE.


Me queda pendiente, no lo he olvidado ¿Por qué repetimos perfiles de hombres? ¿somos conscientes de ello? ¿por qué la mayoría de relaciones que tenemos acaban igual o de forma muy similar?