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viernes, 14 de junio de 2013

Soy mediocre

Normal, ordinaria, común y corriente y pronto seré feliz.

Cuando empecé en la Facultad tenía 18 años...

Desde tercero de Primaria había querido estudiar Derecho, es más, siempre tuve claro todo lo que quería hacer en cuanto a mis estudios. Desde niña supe qué bachiller y carrera escoger. Siempre fui una niña adultizada.

En primaria, siendo yo muy pequeña, un día vino a clase la psicóloga del colegio a realizarnos lo que en mi absoluta ignorancia llamaré un “test de inteligencia o de cociente intelectual”. Al poco tiempo, mis padres me prepararon mi comida preferida -(macarrones con queso)- se avecinaba una emboscada en mi contra tal vez alguna vacuna pensé -yo odiaba las inyecciones- pero bueno, había ricos macarrones y mi padre me regaló unas postales del Rey León, pero no el de Disney, sino una imitación. Igualmente me encantaron las postales, sus colores captaron mi atención y pensaba escribir un cuento detrás de cada postal basándome en el dibujo... Me explicaron que me iban a llevar a una psicóloga, para repetir la prueba que me habían hecho en el colegio. Pensé si habría suspendido, pero no era un control y bueno, yo había contestado a todo y “mi señorita” no me mandó que lo repitiera...

Yo no quería ir a una psicóloga, en mi colegio iban los niños con dislexia o que necesitaban refuerzo. Yo no quería ser ni lo uno ni lo otro y quería escribir mis cuentos...

Me llevaron a casa de esa señora, compañera de trabajo de mis padres, recuerdo las escaleras, el calor que hacía y que me quitó las postales de las manos poniéndolas en un lugar de la mesa donde yo no podía seguir barajándolas ni mirando los dibujos...

Se me hizo muy largo, me preguntó muchas cosas, me enseñó muchos dibujos... Era muy pesada, quería irme a casa.

Después de eso estuvo hablando mucho rato con mis padres, yo sólo quería ir a ver “la aldea del arce” y "Alfred J. Kwak". Mi padre salió impertérrito, mi madre muy feliz y sonriente.



Mis padres al poco tiempo me explicaron por qué me habían llevado ya que yo sólo estaba preocupada por si tenía dislexia o alguna “enfermedad en el cerebro” como llamaba yo de niña a la dislexia.



Querían adelantarme un curso. Puede sonar a chiste pero no. Todos. Era un complot. Monté en cólera, monté un drama. Lloré y lloré y grité, no quería que me adelantaran un curso para no ir con mis amigos y amigas y quedarme sola con gente más mayor. Dije que dejaría de ir al colegio y que esa psicóloga era mala y estaba loca...

Después prometí ser muy buena si no me separaban de mis amigos y amigas, prometí no quejarme cuando me dieran alcachofas para comer...

Afortunadamente no me adelantaron ningún curso gracias a mi padre, pero me “castigaron” a hacer toda clase de actividades extra-escolares y poniéndome dos etiquetas imborrables. Inteligente y buena en idiomas. Desde ya me desetiqueto y paso, antes me aportaba algo llevar esos galones, los quemo, los regalo... Adiós. “Será muy buena en todo lo relativo al lenguaje y la comunicación”- buenísima, pregunta en la Facultad a ver qué te dicen sobre mis exámenes jajaja.



Desde aquel momento de mi vida ya todo el mundo creía y creyeron para siempre que yo era muy inteligente y que yo hablaría muchos idiomas, se me dijeron cuáles debían ser y que tendría dos carreras y sacaría las mejores notas. Se me consultaron los idiomas y se me permitió escoger carrera. Sí bueno, metafóricamente era un precio caro, pero pudiendo elegir carrera e idiomas, podía pagarlo a plazos.

Ante semejante expectativa me rendí y siempre luché por satisfacer a todo el mundo. Suspender era igual a fracasar, así me lo enseñaron entre todos, para mí no estaba permitido suspender que además era fracasar, si suspendía es que era vaga. Tampoco se me permitía bajar del notable sin ponerme mala cara por parte del profesorado, (y en casa mejor no hablar de qué pasaba) lo recuerdo perfectamente y siento una infinita compasión por mí misma y por la ansiedad y presión que sentía. Desde niña me mordía las uñas y muchas noches no podía dormir sobretodo si tenía examen... Recuerdo ser muy pequeña y levantarme a las 5 de la mañana a estudiar Conocimiento del Medio. Tenía pesadillas, en las que sacaba un Progresa Adecuadamente o un Necesita Mejorar. Era de esa clase de niñas que rara vez sacaban un seis y si lo sacaban lloraban en el baño del colegio a escondidas, con la ansiedad de pensar como se lo iban a tomar mis padres... La cara de la profesora no era de muy buenos amigos cuando yo obtenía un P.A y eso era un interesante avance de la ulterior reacción que yo habría de soportar en casa... Pero bueno eso pasó dos veces en toda mi infancia...



Siendo más mayor e instaurada por completo la creencia de que yo era “muy inteligente” y “muy buena en idiomas”. En tercero de la ESO nos obligaban a escoger para el siguiente curso; -(fingiendo que de esta manera nos orientaban hacia el Bachiller)- dos asignaturas obligatorias, una opción de matemáticas a escoger entre avanzadas o iniciales (fáciles). Yo tenía claro que quería hacer humanidades, soñaba con cursar latín y griego y traducir toda clase de textos y con todas las palabras nuevas que iba a aprender. Las matemáticas se me daban fatal y además no me gustaban, motivo por el cual obviamente iba a escoger la opción fácil de las mismas.

En mi solicitud pedía como obligatorias, -acorde con lo que yo deseaba cursar en bachiller-; música y plástica y matemáticas fáciles.



A punto de ser entregados los papeles a la dirección por una profesora, tutora de 3ºde E.S.O A (yo iba al B) ésta me llamó aparte, muy enfadada.

-¿Por qué has escogido estas asignaturas?

-Porque puedo elegir -le dije poniéndome chula, porque siempre he sido un poco chula- y porque quiero hacer el Bachiller Humanístico y las matemáticas y ciencias se me dan mal. -(Ella era la profesora de matemáticas).

-Tú tienes que coger Química y Tecnología o Química y Biología ¿Qué haces tú en música y plástica? ¡Eso es para la gente que no puede o que no quiere estudiar o que no vale como... (Citó nombres de compañeros y compañeras que obviamente no voy a dar).

Yo la interrumpí adrede, me estaba molestando lo que me decía, como justiciera odiaba cuando se denigraba a un/a compañero/a de clase. Le respondí disfrazando chulería de educación y falsa cortesía para darle más rabia, quería que se arrepintiera de sus palabras, era algo que ya se me daba bien y que quería explotar en la carrera... Pero no.

-¿Para gente que no puede estudiar? Pero profesora yo creía que usted y el tutor nos habían dicho que todos éramos iguales, que esto era sólo para orientarnos en función de nuestra preferencia en cuanto al bachiller, ustedes nos han dicho muchas veces que nada tiene que ver la inteligencia o capacidad de uno con la opción de matemáticas que escoja y ahora va usted y me dice lo contrario...

-¡Tú no vas a hacer música y plástica para estar sin hacer nada en todo el curso y viviendo de rentas! ¡¿ME OYES?! Hablaré con la Junta de evaluación personalmente y con la directora para que no te dejen cometer este despropósito, tú no pintas nada en esas asignaturas. ¿Sabes que los de matemáticas fáciles también hacen Lengua y Literatura castellana más fácil? ¿Con qué nivel vas a llegar al instituto? Pienso discutir esto con tu tutor y con el jefe de estudios, ya te puedes ir, siéntate.

-Mi tutor lo sabe y me apoya, buenos días.



Finalmente, mi tutor y profesor de Lengua y Literatura Castellana me persuadió de que me convenía realizar un mayor nivel de castellano para mi preparación. Me habló de latín y de Derecho Romano y me convenció.

Definitivamente no hice lo que quise, hice lo que todos esperaban, me situaron en biología y plástica en una especie de “ni pa' ti ni pa' mí” y en matemáticas avanzadas porque yo era muy inteligente y porque yo iba a hacer muchas cosas y muy grandes y por muchas tonterías más que me repetían los profesores en el colegio.

Mi paso por el instituto me da para un libro, así que me lo salto.

Ya había para mí una importante discordancia entre lo inteligente que me veían los demás y lo que me presionaban para que lo fuera y lo que yo era en realidad, pero nadie lo veía.

La vida me ha enseñado durante mucho tiempo que soy mediocre y normal. Sólo me gusta hablar bien y eso no me hace inteligente, pero sí hace que alguien crea que lo soy. Iba a decir que siento si causo decepción, pero no puedo corresponder a todo el mundo, así que aunque decepcione mi mediocridad podré vivir con ello y con ella y creo que más feliz que nunca. Ojalá todo el mundo lo hubiera visto en su momento, o al menos y lo más importante, ojalá yo lo hubiera visto antes. Me habría ahorrado muchos sinsabores, mucha ansiedad y frustración.



Mañana más.


domingo, 12 de mayo de 2013

Protege la sinceridad está en peligro de extinción

La madre de Tambor en la película Disney “Bambi”, le dijo a éste una frase que constantemente me repetía mi padre y que marcó mi infancia profundamente: “si vas a ofender al hablar es mejor callar”.



Durante toda mi infancia hice caso a pies juntillas a esta frase porque como para casi todas las niñas y especialmente por mi lugar en la familia, al ser la primogénita, mi padre era el hombre más sabio y más listo del mundo, en resumen tenía razón en todo. Ahora le preguntaría: "¿seguro papá? ¿quién puede callar tanto?"



       En primer lugar, una de las cosas más incómodas a las que me he enfrentado hace poco es a recordarle a alguien qué papel tiene en mi vida. No todo el mundo es amigo de uno; hay amigos de amigos, hay conocidos... Esta realidad que clama por evidente, por lo que he comprobado ofende mucho a la gente cuando se la dices, no lo considero un menosprecio sino una descripción; una cosa son amigos y la otra conocidos. No están reñidos los conocidos con el respeto y el aprecio mutuos pero no son amigos porque como todos sabemos amigos hay muy pocos en la vida. Para mí un conocido no entraña obligaciones sociales protocolarias y tampoco es quién para pedirme explicaciones, ni por supuesto, -aunque no se me ocurriría en la vida-, pedírselas yo.



Dicho esto, llevo bastante tiempo buscando el equilibrio entre la sinceridad y conservar una amistad y la verdad es que no lo encuentro, pero dicen que existe -(como los novios buenos)-. Me quiero esforzar en desmontar el refrán “quién dice las verdades pierde las amistades” pero para ello, además de adeptos me faltan argumentos.



Existe una delgada línea entre ser sincer@ y ser maleducad@, se trata de una frontera muy fácil de cruzar, demasiado sutil. Puesto que conmigo hay no pocas amistades que han cruzado esta línea en no pocas ocasiones, supongo que yo también lo habré hecho porque me equivoco constantemente, pese a que la educación y el respeto no deberían perderse nunca. Recuerdo a bote pronto, el caso concreto de una amiga que me dijo en mi cara justo al año después de romper una relación de siete años: “necesito vacaciones de ti porque siempre estás mal y me agotas” yo en primer lugar valoré su llamada “sinceridad” para ella y llamada mala educación para mí, porque considero una virtud ser sincero y luego, le di vacaciones a perpetuidad como es obvio...



Desde hace más de un año y últimamente lo veo más, vengo observando algo que no quería creer ni practicar, no se puede ser sincero con todo el mundo. O tal vez se puede con el consiguiente riesgo de quedarte con la única compañía de tu sinceridad y, si bien no es que eso sea poco, creo que no basta, porque la amistad es algo que da color a la vida.



A todo el mundo le gusta escuchar verdades que le son favorables pero ¿y las que no? Eso no gusta porque son las estigmatizadas criticas.



Suele ocurrirme con frecuencia que debido a mi personalidad decidida cuando ha habido que decirle a alguien algo que no iba a ser de su gusto (me refiero a una persona de un grupo de amigos) y que por tanto, no era fácil de decir porque había que tener la típica charla incómoda, la mayoría me han empujado a mí a hacerlo. Siendo de esta forma siempre yo “la mala de la película” mientras que los demás opinando y diciendo lo mismo, resultó que les gustaban las habladurías como a mí las caricias, por la espalda. Así que l@s fals@s quedaron impunes y les brotó una aureola sobre sus falsas cabezas de buen@s amig@s, me ha pasado toda la vida... Convengamos que tampoco hace falta que me empujen mucho a decirle a alguien -(con quién tengo amistad obvio)- que “le están pintando pajaritos en el aire” o algo similar... No hace falta que nadie me insista en ello porque procuro ser clara y sincera con la gente a la que quiero. Son rasgos de mi personalidad que entre mis millones de defectos considero virtudes y espero recibir también claridad y sinceridad, que puede gustar más o menos, pero actúo conforme a lo que creo porque de todos modos los demás siempre van a criticar. Y las peores criticas que soporto son las que me hago a mí misma.En serio, los que creen que soy dura con los demás, no sabéis lo que hago conmigo...



La desagradable lección que he aprendido es que si quieres conservar amistades has de callarte, tengo intención de abandonar Mallorca pronto y por lo que me queda de estar en el convento, callaré dentro. Como me dijo ayer una antigua compañera de Bachiller, a veces hay que sacar a Maquiavelo a pasear... 

La mayoría opina que con el silencio se guarda más respeto y se hace un bien mayor. Pero yo cada vez que callo me estoy dando una patada en todos mis principios porque pienso justo lo contrario; si tienes un verdadero sentimiento de amistad con alguien y ese alguien está enloqueciendo con un tema -vamos, que se le está yendo de las manos como prendas a euro en un mercadillo- y además está poniendo en riesgo su integridad física o psíquica, -(me ha pasado y me está pasando con amig@s)- ¿realmente hago un favor callando y observando desde la grada? ¿De verdad debo -éticamente- callarme? ¿en serio estoy siendo mejor persona y mejor amiga de alguien por hacer la esfinge?



Si hablo, al menos estoy en paz conmigo que no es poco, no me quedé impertérrita mientras él o ella: enloquecía por un amor, se obsesionaba con alguien con el cual sólo ha compartido tres coitos, se daba a la bebida, se daba a la droga, tenía un novio o novia maltratador, se quería creer una relación de mentira, estaba en una espiral de vida autodestructiva y/o depresiva... (Escriba aquí el motivo que sea). Luego en este mismo sentido, si callo siento que estoy siendo cómplice y participando de la enajenación colectiva o individual.



Considero también que si en el pasado fui buena -(o única incluso)- candidata para participar de los sinsabores de la vida de mis amistades y para realizar rescates a cualquier hora del día o de la noche; tengo derecho, por salud mental, a opinar sobre si el amigo o amiga en cuestión va en la misma dirección errada que otras veces. Y si no consideran mis amig@s que puedo opinar y pretenden hacer monólogos en mi presencia que avisen y me pido una copa para amenizar el trago...

Como decía una persona de cuyo nombre no quiero acordarme; “desde el cariño y el respeto”, no me lo contéis si no queréis mi opinión o avisadme de que se trata de un monólogo, de nada.

Por mi parte, aunque me lo quieran volver a contar y me lo cuenten, ya he aprendido la lección de no escuchar hasta las 3 de la madrugada, por ejemplo, a quién sólo me parasita y que cuando le digo; “que no, que no vas bien, que otra vez vas contra la pared” resulta que, “le estoy faltando al respeto” porque yo digo las cosas muy mal. (Normalmente ocurre que no es que yo, o quién sea, diga las cosas mal, es que no nos gusta lo que nos dicen, a mí me ha pasado con gente que me ha dicho lo que no quería escuchar). A esa gente a la que “le digo las cosas mal” (y que como sabemos lo que ocurre es que no les gusta el contenido) la dejaré con su “enajenación”, no puedo hacer más ni quiero.

Para terminar, la gente llama sinceridad a aquello que sí quieren escuchar, pero respecto a lo que no quieren, lo llaman "falta de respeto" a sus sentimientos.



Yo lo llamo hipocresía; respeto más una verdad mal dicha que una mentira muy bien maquillada con regalarme los oídos o callar. Quién me dice la verdad (aunque sea mal dicha) está siendo auténtico, es en principio honesto y lo hace -normalmente- con su mejor intención, (aunque no siempre acierte) pero eso me permite ver aunque me reviente lo que me diga, que no le doy igual, que no se queda como una esfinge con los ojos vacíos ante lo que comparto. Sin embargo, quién calla o me miente -en mi discutible opinión- no respeta en absoluto mis sentimientos, interpreta un papel para ganarse mi lealtad, mi amistad y mi afecto falsamente y yo no concibo nada más irrespetuoso para con mis sentimientos que darme la callada por respuesta ni que escuchar lo que quiero que me digan y no lo que piensan quiénes me quieren.



La conclusión a la que he llegado entre el “hablar ahora o callar para siempre” con las amistades es simple, pero conclusión no significa que sepa al 100 % como gestionar esto. Ya no soy la misma persona que hace año y medio y por lo tanto ni me sirven, ni me llenan las mismas cosas. Significa que cada vez tengo menos en común con la gente de mi pasado. He cambiado en mi relación conmigo misma. Afortunadamente ahora me respeto por lo que es tiempo de cambios externos como los internos que llevo haciendo en este tiempo. Es tiempo de reciclar amistades o decir “adiós amig@, tal vez en otro momento volvamos a vernos” pero lo que no voy a hacer es volver atrás, a mi “yo” anterior, porque aunque quisiera -y no es el caso-, no puedo, puesto que afortunadamente para mí, no soy la misma persona y tengo más paz de la que he tenido en mi vida.

martes, 23 de abril de 2013

Guerra entre mis mitades

     A menudo me dicen: "pero no le digas esto que se agobiará", "no hagas esto otro que se asustará", "no puedes decirle según qué a un tío, sólo estáis empezando, no seas pesada","eres demasiado exigente, así nunca encontrarás a nadie", "si siempre eres tan estricta te quedarás sola". Yo siempre contesto:

-Bien, en ese caso me quedaré "sola" como tú dices. Pero como tú dices ya no es la soledad que yo entiendo ni practico. Con respecto a quedarme sola, no temo. Siempre estoy conmigo, ya no me abandono nunca. Pero aun así, "sola" como tú dices, estaré en buena compañía, en la mía propia, por tanto nunca más podré estar sola en el sentido en que antes me aterraba, siempre estaré felizmente conmigo. Respecto a perderlo lo sentiré mucho, o no, dependiendo de mis sentimientos. Como soy muy sensible puede que llore por perderle. Probablemente estaré triste un tiempo, pero si se agobia o se asusta le diré "adiós" de buen grado, porque será muy evidente que no buscamos lo mismo ni vamos en el mismo sentido vital. Yo aspiro a un compañero valiente a mi lado. Aspiro a un valiente que no se asuste, ni se agobie. Por tanto, me resulta muy evidente que si es "de los que se asustan o se agobian" no es para mí.

+¿Y si se va con otra por tu intolerancia de no querer aguantar nada, también te dará igual y me soltarás este discursito filosófico?

-Si se va con otra sólo hará que confirmar lo que me dieron a sospechar sus agobios y miedos. Que no sabe estar solo, -que es como yo temía; un dependiente más de los que ya he conocido- , que no entiende el amor en la profundidad que yo lo siento, que le importa poco estar conmigo o con mi sustituta porque lo que quiere es estar acompañado para no estar consigo mismo, ni mirarse, ni observarse, ni crecer en ningún momento. No me dará igual verle con otra, seguramente tendré varias noches “Bridget Jones” pero el amor que afortunadamente ahora me tengo a mí misma, está dispuesto a dejar que otra esté con una persona así, sin prejuicios, simplemente somos dos naturalezas distintas... Auguro -y no yerro demasiado me temo-, que un hombre así, al que le da igual una que otra que yo, busca una mamá y yo antes que un hijo busco a un hombre, busco un par, un igual con el que relacionarme... Como ves, si se busca una sustituta mía, sólo tendré claro que aun tenemos menos que ver el uno con el otro. Yo puedo quererle a él y le quiero, pero no quiero formar una pareja así con él, (ni con nadie), si esa es la única oferta, que se lo quede otra, yo en temas de pareja, no pienso volver a las rebajas...

+Con esa mentalidad nunca encontrarás a nadie, eres demasiado exigente, nadie va a empezar nada contigo súper en serio... Lo más normal en este siglo es que empieces con alguien y ese alguien vaya despacio o tenga dudas porque está conociendo a otras también. Y si tú eres un poco lista, haces las cosas bien, y no demuestras demasiado interés, en plan, que no parezca “que pierdes el culo por él”... Eso irá bien.

-No tengo trece años, ni hago estrategias de adolescente que lee la super pop con el mentón apoyado sobre sus propias manos y con los talones en alto escuchando a los Backstreetboys para “conquistar a un hombre en tan sólo diez pasos”...
Admito el ir despacio, pero las dudas no. No admito dudas porque alguien sabe si te quiere, si no te quiere, o si quiere pasar el rato. Los hombres llaman dudas a querer seguir teniendo sexo con una mujer en tiempo muerto, sin avances ni retrocesos, sin compromiso, con comodidad de tenerte en el primer cajón de la derecha y a mí no me interesa.  Me quiero demasiado como para encogerme a ese nivel. Aspiro a alguien que sepa lo que quiere y si no lo sabe, yo no voy a ayudarle a encontrarlo ni a convencerle de que ese algo y alguien soy yo o de que puedo ser yo. No es mi labor vital convencer a alguien de por qué debe quererme o preferirme a mí antes que a otra. Si no lo tiene claro es cosa suya, digo que es cosa suya porque yo sé quién soy y no necesito reforzar mi identidad ni mi amor propio con la creencia de él en mí como pareja. Quiero una relación que fluya, no quiero vivir ni interpretar una obra de teatro para conseguir el aplauso de él. No quiero ninguna relación donde la relación misma dependa de lo que yo diga o haga porque en ese caso no me estaré relacionando en pareja, me estaré relacionando sólo conmigo pero teniendo a alguien al lado y esa, para mí, es la peor soledad que he vivido.




martes, 6 de noviembre de 2012

Pompas (y perlas) fúnebres (Gran traca final)

El rincón de los disparatados “yo te entiendo”:

-Yo te entiendo porque mi tía abuela de 90 años tiene cáncer y lo hemos pasado muy mal...

-Yo te entiendo porque yo cuando me dejó mi novio lo pasé fatal de verdad...

-Yo te entiendo porque cuando se murió mi abuelo... (este es el más tendencia pero como dice Alejandro Sanz “no me compares”, de nada).

-Yo te entiendo porque a mi mejor amiga se le murió su madre de repente y se pasa fatal...

-Yo te entiendo porque mi novio no tiene madre...

-Yo te entiendo porque mi novio me ha dejado y me quiero morir, así que tú ya ni me quiero imaginar...

-Yo te entiendo porque yo me suicidaría si me pasara eso...


Y como gran traca final: el mejor comentario, el insuperable, el increíble, el más desvergonzado, el más de los más, el número uno que va por encima del uno en “los 40 Funerales” es:


TRRRRRRRRRR.....

Tu padre era la persona menos indicada para morir y faltar en esa casa. De vosotros cuatro el que era peor que muriera era él.

Hasta aquí mi monólogo fúnebre, gracias, hasta siempre amigos.

Pompas (y perlas) fúnebres (IV)

El rincón de la perífrasis verbal que odio “tener+qué”:
Tienes que: ir a clase, estudiar, entregar los cuestionarios, levantarte por la mañana, hacer deporte, ayudar en casa, ir a pasar la ITV de los dos coches, llamar al agente de seguros, ir a hacer la compra, ir a la frutería, no quejarte, no llorar, no estar mal, escuchar, ir al zapatero, ir a la modista, tender la ropa, hacer la comida, poner la mesa, poner buena cara, divertirte, ayudarme con los papeles, ir a buscar las cenizas, llama al periódico para que pongan la esquela, llama a la familia para que se preparen para el golpe, haz la compra, vé a buscar a tu hermana, habla con el médico, comprar medicinas, coger el teléfono, avisa a todo e mundo de la misa, ir al psiquiatra, estar bien, salir, reír, viajar, vivir, conocer un chico, “echarte un novio”, no tener en cuenta lo que te dicen, estar bien, ser fuerte, lee tu texto otra vez, ir al banco, sacarte la carrera este año. Ir al entierro, hacer cosas, ir a más sitios, conocer gente, conocer sitios, presentarte a los exámenes...

(Yo no tengo que nada, yo hago y haré lo que me dé la gana ahora y siempre. Porque ahora mi sufrimiento tiene sentido para encaminarlo hacia una superación, esconder la suciedad debajo de la alfombra llenándome y llenando mi tiempo de "tener+que" no sirve de nada y esta es mi última palabra).

Pompas (y perlas) fúnebres (III)

Y después de los eventos, en la vida real...:

-Tía siempre buscas excusas para estar mal, tu padre ya no va a volver y tú tienes que ser feliz y no ponerte en plan víctima. (Es que no sé en que estaba pensando cuando he estado mal por la muerte de mi padre, perdóname ¿eh? ¿podrás? Y sí, estoy siendo sarcástica)

Te llama una amiga cuatro veces por teléfono porque el novio de hace dos meses la ha dejado y te necesita, ella sólo ha ido dos veces al hospital y ha estado bastante ausente pero te necesita aunque haga quince días que ha muerto tu padre y sean tus primeras navidades sin él, lo importante es que el novio la ha dejado:
-Tía, me ha dejado. Me quiero morir... Tienes que ayudarme.
(¿Tú quieres morir? Bien, te ayudaré, voy por una magnum 44 y cianuro no quiero que cometas errores).

-¿Y tú sigues fumando con lo que le ha pasado a tu padre? Flipo...¿no te ha bastado? (Sin duda otro FA)

-¿Esto que “le viene” por fumar? ¿Me das un cigarro? Total nos moriremos igual ¿eh? Jajaja... (Y el premio Velatorio 2010 al comentario más ingenioso es para...)

-¿Quieres ir de viaje?
-No.
-¿Por qué no?
-Porque no.
-Pues yo pienso que te iría bien, al menos te distraes.
-No quiero distraerme mi padre ha muerto.
-Pero ¿él no querría que te fueras?
-Sí, pero él está muerto y yo no quiero viajar.
-Bueno no sé, yo creo que te iría bien...

-Quiero que quedemos y hablemos.
-¿te importa si voy con dos chicos? Es que había quedado con ellos a la vez hoy porque son amigos ya te contaré, los dos me van detrás y no me decido...

-Tú ahora tendrás una depresión muy grande lo que tienes que hacer es tomar todo lo que puedas para estar bien, porque lo importante es tu madre y si ella te ve bien aún puede ir bien algo.

-Tengo pesadillas por la noche.
-Yo sé un remedio.
-¿Cuál?
-Si fumas porros no sueñas, un peta antes de dormir y adiós pesadillas.
-No quiero fumar porros para dormir bien.
-Tómatelo como algo temporal. Las pastillas son mierda, los porros naturales...

-Yo paso de ese bar y de estar todo el día metida ahí.
-Es lo único que quiero y puedo hacer ahora.
-Pues yo de bares paso y ahí menos.

-¿Ahora qué haréis? Venderéis todo lo de su pueblo y no volveréis más ¿no? Porque habiendo muerto él... (Ahora nos suicidaremos las 3 en plan secta pero antes lo venderemos todo FA)

-Ahora ya no podéis hacer nada, esto no tiene arreglo, mal ya vais a estar para siempre, se trata de tomar pastillas y todo lo que podáis hasta que os muráis porque es la única manera de llevarlo, y aún estáis demasiado bien pero ya veréis, caeréis y vais a estar fatal... (Gracias tía, yo había pensado darme a la heroína ¿te parece bien? Es que me interesa muchísimo tu opinión, la voy a puntar en mi lista prioritaria de cosas que me importan una hez de caballo y lo haré ahora mismo con tinta invisible #ExplicacionesEducadas)

-Te veo muy pero que muy gorda, supongo que claro con lo de tu padre te has tirado a comer...
-Estoy a dieta...
-Pero hace poco ¿no?
(Hace el mismo tiempo que desde que tú no tienes vida sexual, por lo que me acabas de decir. De nada.)

-¿Quieres venir a una fiesta de disfraces? Estaremos todos, nos lo pasaremos bien... (Me apetece tanto como graparme los dedos a la mesa ir a una fiesta de disfraces con un montón de gente que ha pasado de mí en el peor momento de mi vida y fingir que la vida es una fiesta, pero gracias por tu FA).

-Tú deberías tomar pastillas, anti-depresivos o algo, tienes que ir a un psiquiatra porque sino no te vas a sacar la carrera en la vida y tienes que estar bien. Piensa que si no tomas nada tendrás depresión mucho tiempo e igual ni te curas en la vida... (Ya, de hecho voy a emular trainspotting y leaving las vegas a la vez, no te preocupes, duraré poco).

-¿Te apetece salir este fin de semana? (Claro, eso es lo mejor que se puede hacer, salir es la solución a todo: si te deja el novio, sales; si muere tu padre, sales... Y así FA)

-¿Dónde te acuerdas más de tu padre? En el salón, en el comedor, en la cocina... Me refiero a en qué sitio de tu casa. (En el retrete, allí tengo mucho tiempo para pensar... Gracias por esta pregunta tan estúpida como necesaria, FA).

-¿Cuánto tardan en darte las cenizas? ¿Tanto? ¿Por qué? ¿Te fías de que las cenizas sean de tu padre y no cenizas normales?

-No llores, sé fuerte por tu padre tía... (Es mejor para ti que yo sea paciente, porque si soy más fuerte puedo situarte en el campanario de la iglesia de un soplo de aire de mi boca, FA).

-Hola, oye que me he enterado hace nada y me he quedado helado, lo siento, si puedo voy al funeral... Para lo que quieras ¿eh? (Y ella no volvió a ver nunca más a su ex hasta un mes más tarde en que se reencontraron y él se enrolló con otra en su cara otra vez, FIN).

-Estoy para lo que quieras. (No está científicamente demostrado, pero existe una regla de tres directamente proporcional a que cuántos más y cuánto más decían esta frase, menos hacían y menos estaban. Los que han estado para lo que he querido no lo han dicho, lo han hecho. De nada).

-Tía que he leído la esquela de lo de tu padre en el periódico y hay dos nombres así como súper raros ¿no? (Lo hemos hecho aposta para hacerla más interesante, es que somos la leche en mi familia).

-Eres el timón ahora, no puedes venirte abajo, sigue así.

-Tú eres igual que él, tienes que encargarte tú de todo y estudiar, porque él lo habría querido así.

-¿Habéis visto mis fotos de pequeña con mi padre?
-¿Qué fotos? ¡Ah! No pero oye ¿has probado estas croquetas? Están de muerte voy a por más.

-Eres el espejo dónde se va a mirar tu madre, piensa eso cada día. Cuándo vayas a hundirte piensa en eso; si tú estás bien tu madre estará bien. No tienes que estar mal y ya verás como todas estaréis bien.

-Tienes que ayudar a tu madre en todo y ocuparte tú de todo, eres la fuerte de la familia ahora, tu padre lo habría hecho así y tú estás haciendo todo lo que haría él. Sigue así.

-Nunca lo superarás, esto nunca se supera, ahora ya estarás mal para siempre pero mírame yo tomo pastillas y hago una vida normal. (¿Tú crees? Alomejor si te escuchas cuando hablas no es tan normal...)

-A medida que pase el tiempo, estarás cada vez peor, ahora no estás mal, tú espérate, que cada vez estarás peor... (Olé tú).

-No puedo quedarme más de una hora contigo porque he quedado con mi novio, hemos vuelto a discutir, ya te contaré... (¿Me lo contarás? Pues si sabes contar, no cuentes conmigo...)

-Tía yo he pasado de ti y te he dejado sola porque tú dijiste que querías estar con tu madre.
-¿Todos estos meses? No hay más preguntas...

-A mí no se me ha muerto mi padre pero me han pasado cosas. Eres demasiado exigente, todo el mundo hace lo que puede...
-¿Hace dos meses que se ha muerto tu padre? ¿No verdad? Pues no tengo nada más que decir...

-La gente no te preguntamos por el tema ni te hablamos del tema para no recordártelo.
-Sí, hacéis muy bien porque piesna que yo sólo me acuerdo cuando alguien me lo dice ¿eh? El resto del tiempo no me acuerdo, ni lo tengo presente...

Pompas (y perlas) fúnebres (II)

Pre-velatorio y velatorio:

-Tú ahora no sabes lo que te está pasando, estás en una nebulosa. Caerás... (Puedo decir irónicamente que esto es un comentario con finalidad de ayudar, en adelante FA para abreviar).

-¿Estás bien? Tienes súper mala cara.
-Pues eso que han venido mis amigas a maquillarme.
-Pues no se nota estás muy pálida y con ojeras...
(Estoy súper bien, yo es que no voy a pubs ni discotecas cuando quiero divertirme voy a velatorios)

-Señora siento mucho lo de su marido, tiene que decirnos qué velatorio quieren y cuándo y darnos la ropa que quieran...
-Julieta, encárgate tú de todo, yo no sé qué dice este hombre.

-No voy a entrar a verlo por si está negro o azul. (Haces bien, le he dibujado el arco-iris en los mofletes y podrías asustarte).

En el top 10 de las preguntas más repetidas y maleducadas:
-¿Por qué velatorio por la mañana y no todo el día?
-¿Por qué el funeral en esa iglesia y no en esta otra?
-¿Por qué incineración y no entierro?
-¿Él pidió ser incinerado?
-No.
-¿Y por qué incineración entonces?
-¿Qué vais a hacer con las cenizas?
-¿Por qué?
(Por sórdido e increíble que parezca la pregunta más repetida fue la relativa a la incineración; por qué esa opción y qué haríamos con las cenizas, yo tuve ganas de responder: “haremos supositorios de dos kilos para introducírtelos suavemente por dónde la espalda pierde su casto nombre”. Pero mi educación y elegancia me impidieron tal comentario. La gente pregunta cosas que bien podría callarse).

Gente que habla de recetas de cocina, gente que se va a saludar a otra gente, gente que cotillea, gente que me pide explicaciones, gente que te coge, gente que te agarra...

-Perdone, han escrito mal el apellido de mi padre en el papel de la puerta, va con acento.
-Bueno, ahora ya no lo podemos cambiar, si quiere pida un boli por ahí y ponga el acento usted misma.
-Yo sé que usted trabaja montando velatorios y que este es uno más, pero hasta la fecha es el peor de mi vida, sólo quería decírselo porque ya sé que puedo pedir un boli y ponerlo yo.
-Lo siento señorita...
-No se preocupe...

-¿La familia de tu padre de fuera están en tu casa o en un hotel?¿Han venido todos? ¿Por qué? ¿Por qué no? (¿Trabajas para la gestapo, te has dejado los sudokus, o es que tu vida es tan aburrida que tienes que interrogar la ajena?)

-Esto te enseñará a no fumar nunca más. (Muchas gracias por esta lección de la vida que me has verbalizado, sin duda alguna con el ánimo único de hacerme sentir mejor ¿verdad? FA)

- Enhorabuena Julieta por la ropa que has elegido, está guapísimo, está como él era, enhorabuena de verdad. (Ya lo veis, hay gente que me tiene por una artista y sí, estoy siendo cínica FA).

-Tenéis que estar muy contentas las 3 porque le han traído muchas flores. (Sí, hemos traído una piñata, estoy deseando abrirla FA).

-Tenéis que estar muy contentas porque le han puesto muchas esquelas, ¿las habéis visto? Ven, ven, que te las enseño llama a tu madre y a tu hermana. De verdad que son muy bonitas vale la pena leerlas... (Creo que les darán el premio Planeta, sin duda es el mejor momento para la lectura, en pleno velatorio, nada me apetece más).

-¿Has preparado la comida para tus tíos?
-No, la verdad es que he estado en el velatorio toda la mañana y voy a aquedarme toda la mañana.
-Bueno, pues si puedes te vas un poco antes, que te lleve alguien a casa y les haces de comer...
(Estuve a punto de inventar la división molecular o la clonación para poder estar en todas las partes y hacer todo lo que se me exigía, pero luego me dió pereza).

-Habría sido peor un accidente de tráfico, al menos habéis tenido un mes para haceros a la idea. (Vaya, es verdad, debería dar las gracias a la vida si es que no sé como soy tan ingrata y desconsiderada).

-Es mejor que haya muerto estando como estaba, imagínate, vivo sin un pulmón. Pues casi vegetal, no habría podido hacer nada, una carga... (Es verdad, voy a dar las gracias también por eso, “es mejor que haya muerto” qué frase, qué entonación... ¿QUÉ SOBERANA PAMPLINA ME ESTÁS CONTANDO?)

Funeral y “momento consuelo”:

-El otro cura y yo debemos supervisar lo que quieres leer.
-No hay problema. Tenga...
-¿Tienes que leerlo todo?
-Sí.
-¿Por qué?
-Porque quiero y es mi padre.
-Te veo muy valiente, cuando murieron mis padres yo no pude decir misa...
-Usted no es yo, no debemos compararnos...
-¿Crees que podrás leerlo?
-Sí.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque es lo último que puedo hacer por él y quiero.
-¿También tienes que leer el poema entero?
-Sí, es indispensable.
-¿Por qué Miguel Hernández?
-Porque nos gustaba...
-Nos parece demasiado largo, la gente dejará de escucharte y alomejor se van, pero haz lo que quieras. ¡Ah! Hemos quitado el CD del réquiem de Mozart que nos has dado para poner en la iglesia porque en vísperas de la Inmaculada Concepción no podemos poner música de misa funeral. Esta misa no es un funeral es una misa conmemorativa, no se pueden celebrar funerales en vísperas de la Inmaculada Concepción, esto no es un funeral.
-Con el debido respeto señor cura, no sé si le parece largo mi texto a mi padre ni me importa y con el debido respeto también Padre, si me quedo sola en la Iglesia leyendo las últimas palabras que le he escrito a mi padre, me da igual, si la gente no me escucha me da igual y si no quiere poner una música que para mi padre y para mí era importante porque esto no es un funeral y se llama “misa conmemorativa” me da igual porque al menos lo habré intentado. Creo recordar, por decirlo en su idioma y con el debido respeto, que el cuarto mandamiento dice “honrarás a tu padre y a tu madre”. Honrarle con este texto es lo último que puedo hacer por él y voy a hacerlo con su aprobación o sin ella, si es menester lo leeré a la puerta de su Iglesia y voy a leer mi texto íntegramente y ni ustedes ni yo vamos a hablar nunca de esta conversación con mi madre, si me perdonan voy con ella y mi hermana, esta conversación ha terminado, buenas tardes.

Pompas (y perlas) fúnebres

Aquí os presento una “ensalada” variada de perlas que he tenido “el placer” de escuchar. Muy agradecida por todas ellas porque ahora puedo escribirlas y reírme y porque entre todo lo que sucede y oigo, me haré tan fuerte que seré de titanio y no tendré que tomar puleva calcio ya que nunca tendré osteoporosis.
Por favor, si podéis reíd al leerlo, ya no duele, ya pasó y sabed que yo me río, primero porque yo no concibo la vida sin humor; ya es todo demasiado serio como para no reir y el humor no es serio. Y segundo, sé que mi padre se reiría, teníamos el mismo sentido del humor, por eso estoy más que tranquila realizando este monólogo fúnebre. Los paréntesis son mis comentarios ante estas perlas fúnebres en las pompas fúnebres y fuera de ellas, espero que lo disfrutéis, yo me he desahogado maravillosamente.
Y ¡ah! Se dice el pecado, no el pecador... Hay de todo en los autores: familiares cercanos, lejanos, amigos, conocidos, médicos, ex, trolls, Gollum...

En el hospital:
-Esto no tiene cura ni aquí, ni en Huston, ni en la China pero puedes preguntar por ahí si te da la gana y podéis llevarle dónde queráis, eso sí, yo te aseguro que se os muere en el camino.

-Con su madre no hemos podido hablar se muestra muy histérica.

-Yo no sé cuando va a morir tu padre porque no soy Dios, pero te digo que si ahora lo saco a caminar por el pasillo se queda pajarito, se le puede parar el corazón y quedar tieso, pero puede morir durmiendo también de un paro cardíaco... en cualquier momento, no lo sé. Esto es esperar...

-Este hombre que se vaya a su casa que está muy nervioso ya le mandaremos los resultados de la biopsia por carta...

-Ahora en cuanto pase todo esto a ver si te pones un poco a dieta, porque de verdad que estás muy gorda ahora, yo no sé si en tu vida has estado tan gorda como ahora jajaja, ¿cuánto pesas? es que no tienes ni cuello...

-No sé que le pasa a su marido pero tiene muy mala pinta.

-¿Estás comiendo? Has adelgazado mucho desde que tu padre está en la clínica...
-Sólo tilas y tabaco...
-Bueno, tampoco te hace falta comer, si pierdes 20 kilos no pasa nada...

-Mi padre se va a morir... Sólo lo sé yo y ahora lo sabes tú, no he tenido valor para decírselo a nadie más.
-Bueno, hablemos de cosas felices, mi hermana está embarazada.(dos horas después) Me voy a por el bus, llego tarde a ruso, un beso a tu padre.

-Si le queda tan poco de vida, no estará en tu cumpleaños... (Gracias, no habría llegado yo sola a esta conclusión ni con la ayuda de los tres ingenieros japoneses que diseñaron los planos de la presa de las tres cabezas, gracias, ¿eh? Te lo has currado).

-Tu padre quiere más a tu hermana que a ti.
-Mi padre nos quiere a las dos...
-No pero yo lo sé, a tu hermana la quiere más, se nota, se le ilumina la cara cuando la ve...
(A ti no te querían ¿verdad? ¿Echar fuera tus traumas infantiles conmigo te sirve?)


-La ilusión de mi padre era ir al pueblo estas navidades ¿qué opinas como médico?
-¿Navidades? Merece la pena morir con ilusión...