¿Tienes los ojos muy grandes y muy
azules a que sí?
Mira allí está la osa mayor.
Espera... Es difícil de ver pero allí está la osa menor. Te lo
cuento porque sólo tú puedes entenderme.
Pero no es verdad mi pequeña niña
interior. Los chicos mayores, a veces, muchas veces, dicen cosas
hermosas a los grandes ojos azules que les miran para no dormir
solos.
-Carmen sube. Desde aquí se ven las
estrellas perfectamente... Estar aquí no es como estar en el piso.
Se llama contaminación lumínica.
-¿Viene de luz?
-Sí. Significa que la luz no permite
ver las estrellas. Aquella de allí es la más cercana a la
Tierra...-Huele a tierra, pero no a tierra mojada como la suya, no
como en la que descansa. Huele a tierra de mi campo, nuestro campo.
Mi pequeña niña, este niño mayor no
tiene la culpa, él no sabe nada de todo eso... Él te cree bonita y
te dirá muchas cosas por eso, pero no las creas hemos pasado por
esto juntas antes, recuérdalo.
-Cariño, nunca olvides que porque
todas tus amigas tengan novio tú no has de aferrarte al palo de una
escoba.
Si me dejaras tu cuerpo... Eres muy
guapa... No puedo hablar de esto con nadie...
Mi pequeña niña, de tu cuerpo
quisiera él saber muchas cosas y de tu alma no le importa ninguna.
Yo te llevaré a ser feliz. Es su ego el que quiere jugar contigo y
no hacerte feliz. Él no va a hacerte sonreír, eso no le colma el
corazón. Su niño interior está perdido en una cama demasiado
grande y que no se llena pese a las visitas.
Para, ya lo has coseguido. Me estoy
riendo. Vete a dormir.
Mi niña interior, eso es una limosna y una miseria. Yo te quiero más
que él de aquí al sol. Él no te querrá nunca como yo. Él no se quiere y no te
querrá. Te veo cada vez peor, necesitas tiempo para ti y dormir.
Vamos a otra parte, no bebas, come, duerme. Sé feliz con quién sí
te ama. Yo te amo, nunca más te dejaré sola con él ni sin él te lo prometo. Sólo es
un chico que sabe hablar y tú también sabes hablar. Sólo sabe
cosas que tú sabes. Sólo estás proyectando, todo lo que ves en él, todo, es tuyo, y yo cuidaré de ti y él se irá, desaparecerá en el
abrazo que te daré y no te hablará más.
Perdónalo. Bueno, perdónate a ti
mejor. Perdóname por haberte dejado sola en ese momento en que
señaló constelaciones. Creía que podrías llevarlo mejor, pero no
pasa nada, iremos a tu ritmo. Yo te llevaré a ver el Universo, te llevaré a la playa,
olvídalo. Una constelación no vale humillaciones ni un Félix de
Montemar. Tú no eres doña Elvira. Tú eres una mujer que corre con
lobos. Tú eres una niña salvaje fuente de amor, de vida y de poder.
Tú no te colmas con besos de Robin Hood dependiente emocional. Tú
eres amor. Tú no te llenas del vacío. Tú no eres él ni su estado de conciencia. Tenía que mirarte a ti y no a él robando besos encapuchados en despecho. No te vi bebidendo licores amargos, perdóname.
Nadie que te ame te hará esto, te lo juro. Si te
amo, mi niña, no dejaré que te hagan esto y te amo. Sólo yo puedo cuidar de ti mi niña
interior. No todos los hombres son papá, ya lo hemos hablado.
Su corazón no sabe hablar como sus
labios y tú lo sabes y yo te abrazo y tú le dejas con las que sea.
Tus labios hablan tan bien o mejor que los suyos y los soltaremos en el mundo para que digan muchas cosas que llenen vaciamente a muchas niñas perdidas, pero no a ti porque yo te cuidaré. Él está en su sitio y tú en el tuyo, yo te llevaré.
Le conoces desde hace varias encarnaciones. Es mejor calidad en otro
nombre, ojos, piel y cuerpo. En otros libros. En otras mujeres pero
es lo mismo. No le conoces, le reconoces. Es la lección que no aprendes bien del todo. Pero te amo mi niña y la aprenderemos al ritmo que necesites.
Tú, mi niña interior no mereces lo
mismo de siempre, ya está bien. Aún te estoy poniendo cristalmina por las noches en el
corazón y yo cuidare de ti como él ni sabe lo que es eso. Yo te haré
feliz, sin él y sin nadie aunque sea lo último que haga. Perdóname,
no debí dejarte sola con él tan pronto. Es que hacía tantos años que no te veía así que me dejé llevar.
Agradece que estuvo. Agradece lo que
ves de él, no de lo que has proyectado. No del mito, sino del logos (de la realidad).
Agradece el hombre real que ves, es lo que hay y no lo quiero para
ti ni él tampoco te quiere. Agradece que se ha mostrado como es. Agradece, perdona, suelta.
Dile adiós al tomate. Díselo. Míralo.
Tu pelota se ha ido mar adentro. Papá
no va a ir a buscarla. Ya sabes perder mi niña, lo has hecho muy bien.
Dile adiós al globo. Dile adiós al tomate. Dile adiós a papá.
Dile adiós a este niño perdido.
-¿Podrás soportarlo? Te va a doler.
Perdóname mi niña, quise demostrarle
todo el dolor que eres capaz de soportar para impresionarle. ¡Hay que ser imbécil! y lo fui. Perdóname por ponerte a salvo tarde. Pero no debíamos haber
soportado ningún dolor en ningún grado. No debí dejarte. Me ha podido el orgullo. Sé que las perdonas, sé que
las entiendes a todas. Sé que lo entiendes a él, sé que lo perdonas. Sé que no lo mereces y que si él supiera lo que no
te mereces y que tú te has metido en ese corazón de niña que
tienes, sé, que no lo habrías escuchado, ni soportado. Tú no
tienes la culpa, yo cuidaré de ti. Sé que tienes hambre, sueño,
cansancio y pena desde hace tiempo. Yo te daré descanso, cobijo, alimento y amor.
Conmigo no necesitarás a nadie, perdóname por haberte abandonado.
Ya estoy aquí. No me voy a ninguna parte, pero no llores más por favor.
Dile gracias a este chico por estar. Dile: "perdón
por unir mi camino al tuyo para sanarme". Dile: "gracias por haber
estado ahí para mí como fuera". Dile: "te amo por ser quien eres y te
suelto por ser quien soy". Te suelto ambas manos y diez dedos.
Suelto todo lo que he creado en mi
mente...
Borro todo lo proyectado, sólo era
mío, sólo era tuyo pequeña niña. Tú eres todo lo bello y bueno que ves en él. Yo te enseñaré a discernir.
Dile adiós y deséale lo mejor.
Respira.
Ho'oponopono.
Ho'oponopono.
Ho'oponopono.
Gratitud.
Me dejo llevar por el amor Universal, confío, agradezco y perdono.
A partir de esta noche, todo irá
mejor. Gracias por esta enseñanza.
Namasté.